
Hoy día, nadie toma en serio la teoría de infabilidad del Papa. Pero, se pretende esto mismo, dentro de las religiones orientales. Todavía, es costumbre considerar todos los conceptos de un maestro oriental avanzado, o iluminado si se quiere, como verdades absolutas. Esta es la razón, por la cual, el Yoga se ha estancado durante el pasado Siglo XX. Nadie creyó en la teoría de la Relatividad de Einstein, hasta que la misma logró ser probada. El principio de prueba, es fundamental, a la hora de aceptar nuevos conceptos y asignarles la categoría de verdades. Tampoco es lógico aceptar como válidos todos los postulados del Yoga, porque hayamos verificado que alguna técnica da resultado. Enseñar que existe un Cuarto Estado de Conciencia, es la máxima contribución de la teoría del Yoga.
Pero, este descubrimiento, debe complementarse con experimentación en todos los órdenes posibles, si aspiramos a convertir estos conocimientos en un orden tecnológico mental superior. Tanto reducir el Yoga a una gimnasia de posturas y respiración rítmica, como elevarlo a la categoría de una tecnología mental absolutamente precisa, son extremos que debemos saber evitar. Lo que se hace desde el NeuroYoga, es realizar el lento, como progresivo intento, de convertir en conocimientos científicos aplicables, todo el fenómeno relativo al Cuarto Estado de la Conciencia y alcanzar a producir tecnología híbrida neurodigital. No sólo es necesario revisar las técnicas básicas, someter a prueba sus fundamentos teóricos y reorganizarlos bajo el método científico; también es necesario crear una nueva cultura, forjadora de hábitos que permitan un mayor y más fácil acceso al Cuarto Estado de Conciencia y un empleo más eficaz a nivel individual y colectivo: unir el concepto de mercado y desarrollo tecnológico, con el interno poder mental. Si esto se logra, se podrá reciclar la civilización íntegra en muy pocos años a futuro.
Algunos de los axiomas del NeuroYoga son:
Si hay autoconciencia en el ser humano, es porque el cerebro la facilita o la fabrica.
La base de la conciencia cerebral, es neuroeléctrica y electroquímica.
Nuestra conciencia es a nuestro cuerpo, lo que el software es al hardware.
El Yo depende del sistema neuronal que lo procesa, a una determinada velocidad o ciclo. Esto conforma un entorno virtual interno que pasamos a denominar Espacio Psi Gamma, el cual es un reflejo de la esencia del espacio holográfico exterior, con el cual interacciona.
Si hay acción a distancia, de cerebro a cerebro, se debe a que el impulso neuroeléctrico, bajo condiciones definidas, puede propagarse fuera del cuerpo, en forma similar a las comunicaciones digitales inalámbricas, y tal pulso se mantiene estable durante la transmisión.
De probarse la existencia de tal transmisión, es altamente probable que las interconexiones cerebrales resultantes, creen entre sí estructuras superiores y pueda sostenerse en forma estable una Superconciencia de naturaleza gestáltica. Así como la inteligencia individual, del cuatrillón de células del cuerpo humano, se une bajo la forma de estructura del Yo.
Se desconoce si esta interconectividad se encuentra físicamente limitada al planeta Tierra o se extiende al sistema solar y a partir de éste a toda la galaxia y como consecuencia al cosmos. Conformando una Inteligencia Universal.
Se desconoce si el pulso neuroeléctrico inteligente y Superconsciente, puede interactuar a nivel cuántico, regulando la información que controla la existencia de toda subpartícula, mediante ondulaciones de vibración a partir de nanocuerdas espaciales.
La Superconciencia o estructura superior de inteligencia, con base en interconexiones neuroeléctricas del total de seres humanos sobre el planeta, podría interactuar directamente a través de un único cuerpo y mente humana, si tal sujeto entrena su cerebro para ofrecerle resistencia cero.
Tal simbiosis, se entablaría por la necesidad de seguir el curso lógico de evolución de tal Superconciencia, y para lograrlo, necesariamente debe reajustar, periódicamente, sus niveles inferiores de estructura.
La conciencia humana actual y todo su potencial de evolución futura, se encuentra en completa sintonía con la actual fase de evolución del Universo. Se desconoce si en la próxima fase, cuando la materia desaparezca, donde probablemente toda la información del cosmos sea destruida, la conciencia humana o en lo que se convertirá, dentro de miles de millones de años, logrará sobrevivir. La conciencia humana, como la conocemos, es una adaptación reciente de la inteligencia viviente sobre el planeta. No hay prueba natural de que haya existido previamente conciencia semejante. Si la hubo y todavía la hay, no tiene origen en la Tierra y pertenece a otro ciclo de evolución, en algún otro punto del cosmos.
Todo proceso que permita flujos eléctricos estables, potencialmente puede desarrollar conciencia inteligente. No es el agua el factor vital, como lo ha demostrado el desarrollo de la tecnología digital. Esto abre un nuevo enfoque para la búsqueda de inteligencia extraterrestre y el medio de comunicación pasa, necesariamente, por la decodificación de las señales neuroeléctricas. Si este patrón puede ser leído, no sólo se tendrá acceso a la digitalización del pensamiento, sino al incremento de probabilidades de contacto con otras formas de vida inteligente que pueden estar pasando desapercibidas. Conocido el código interno neuroeléctrico para la transmisión de información, se podrán universalizar todas sus variables y ampliarse así enormemente las probabilidades de detección de otras formas de conciencia inteligente.
El contacto con Dios, puede ser interpretado como el potencial neuroeléctrico de comunicación con estructuras superiores y crecientes en los niveles de inteligencia o conciencia del entorno exterior al cuerpo humano, operando internamente a través del orden de la materia y energía visibles e invisibles. Bajo esta hipótesis, la teoría de Superconciencia Planetaria y Cósmica, es materialmente altamente probable.
Bajo estímulos controlados de naturaleza psicofísica, químicos o neuroeléctricos, podría ser incrementado el potencial de interconectividad cerebral y de esta forma amplificarse determinados fenómenos de conciencia extrafísica, que se encuentran agrupados dentro del denominado Cuarto Estado, correspondiente al trance meditativo.
Sin experimentar sobre y desde el Cuarto Estado de Conciencia, no puede ampliarse conocimiento sobre la posibilidad de acción consciente y controlada a la distancia.
Dependiendo la inteligencia y toda conciencia, conocidas, de impulsos eléctricos, se deduce que tal inteligencia y conciencia es una evolución o resultado de interacciones entre materia y energía. Y que sin energía o movimiento, el pensamiento no sería posible. La probabilidad de existencia de conciencia no dependiente de las interacciones mencionadas, es un estado del Ser, por el momento, completamente desconocido para la especie humana. Tampoco existen datos empíricos suficientes, para establecer si la conciencia existe de alguna otra forma, o en fase potencial, con anterioridad a que el Universo evolucionara en su actual fase física, haciendo posible todas las interacciones entre materia y energía. ¿Es dependiente la Conciencia de la existencia de espacio y tiempo, o es anterior, permanente e independiente, de toda posible evolución del universo? Se carece de una teoría satisfactoria sobre la física última de la Conciencia.
Los avances sobre el origen y formación de las subpartículas cuánticas, pueden conducir a ecuaciones sobre flujos de información inteligente, dirigiendo la evolución del Universo y a una mejor comprensión sobre si el fenómeno integral de la Conciencia puede ser redefinido como una Quinta Fuerza Cósmica, no reemplazable dentro de una teoría sobre la lógica del Orden Total.
La capacidad y fenómenos de la conciencia guardan relación directa con la mayor o menor excitación del cerebro, en forma de ondas EGG. Percibir la unidad del Universo depende de la intensidad de coherencia entre las ondas cerebrales. Estar en armonía con el cosmos no es algo que le ocurre a la conciencia en abstracto, sino algo que transforma la actividad del cerebro. Una técnica como la MS al modificar el patrón de ondas EGG, produce al mismo tiempo un cambio sobre el estado de la conciencia. Al ingresar a la fase de menor excitabilidad del cerebro, con cesación del pensamiento, naturalmente se produce un estado interno de Percepción Pura en la fuente de procesado del Yo.
Existe orden en el Universo, lo que parece indicar la existencia de una Inteligencia de escala cósmica por detrás de todos los fenómenos. Esta Fuerza Cuántica, es una forma de Conciencia Omnisciente y Omnipresente, con la cual sería posible conectarse e interactuar mediante las técnicas psicofísicas adecuadas. De ser esto correcto éste es el próximo paso en la evolución del Homo Sapiens, establecer una simbiosis permanente con la Fuerza Cósmica.
Estos supuestos teóricos permiten reorganizar el NeuroYoga sobre una base de experimentación empírica y no subjetiva, dando lugar así al nacimiento de una ciencia práctica, con aplicaciones directas en el campo de tecnologías emergentes neurodigitales. De esta forma, se extrae definitivamente al Yoga del contexto religioso y se lo concentra por dentro del campo del saber científico. Asimismo, la teoría sobre Dios y el potencial de contacto entre el ser humano y éste, se convierte en el estudio de niveles más altos y complejos de estructuras de Conciencia e Inteligencia, superiores al rango promedio de la raza humana. Y se establece que en otras partes del cosmos, en sistemas solares y galaxias más antiguas, la evolución haya podido crear formas de conciencia e inteligencia, comparables a nuestros actuales preconceptos sobre la idea de Dios, dado que a su favor cuentan con millones de años más de recorrido.
Dicha evolución, no siempre, necesariamente, debió basarse en carbono o en silicio, dado que todo sistema, sin importar su escala, contando con el tiempo suficiente, y adquiriendo control sobre flujos electromagnéticos, podría aprender y convertirse en inteligente y consciente por sí mismo. Por otra parte, teniendo en cuenta que el orden inteligente tiende a la comunicación, también es probable que las estructuras de escala crecientemente complejas de conciencia, sin importar sus naturalezas, se intercomuniquen entre sí, haciendo posibles acciones conjuntas. Debido a esto, una profunda revisión sobre la teoría de lo Inteligente, podría ser el camino más corto para hacer contacto con inteligencia extraterrestre benigna de orden superior. Esto es de vital importancia, para decidir el próximo paso, en la evolución de la especie humana y garantizar su supervivencia inmediata, dado que toda la raza, debido a la conjunción de múltiples factores adversos, actualmente está seriamente amenazada por una inminente extinción masiva (hambre mundial, superpoblación, calentamiento global, guerra nuclear, caída de asteroide, etc.).
Aumentar oportunidades de formación, entrenamiento y trabajo, son necesidades vitales comunes a todos. El NeuroYoga traslada y transforma el compromiso y la pasión religiosa, en investigación, desarrollo y organización. Para esto se vale de las modernas tecnologías digitales, basado en ciencia y no en creencias. Al contar con una base filosófica y moral, es posible realizar acciones de largo plazo, dependientes del esfuerzo colectivo superiormente capacitado. La Conciencia e Inteligencia Ecológica, la Democracia Digital Directa, el reemplazo del dinero por unidades de tiempo cualificado y la creación de un único Gobierno Planetario, forman parte de las estrategias externas de alta reingeniería social, que aplica el NeuroYoga para adelantar en su objetivo prioritario: acelerar la evolución de la inteligencia y potencial consciente de la raza humana.
Sólo si el potencial mental cerebral es aumentado, nuestra especie logrará superar los desafíos que rápidamente se aproximan hacia el horizonte presente. Antes, contactar a Dios, o estructuras superiores de inteligencia, fue considerado como un paso necesario para asegurar la salvación del alma propia, ahora, el mismo esfuerzo, pero orientado por la ciencia, debe ser visto como la mayor garantía de supervivencia física de toda nuestra raza. Ya no se trata de una línea de acción o esfuerzo individual, sino colectivo y racionalmente organizado.
El primer principio: “Si hay autoconciencia en el ser humano, es porque el cerebro la facilita o la fabrica”, nos coloca frente a la importancia de la estructura de redes sinápticas para crear la autoconciencia humana. Capacidad que es desconocida en toda otra especie animal sobre la Tierra, por poseer cerebros menos desarrollados. Entonces el tamaño relativo con relación al cuerpo y la organización del cerebro, son la clave, que permitieron a la evolución encender el programa que nos dotó con la luz de la autoconciencia. Si el cerebro enferma, es dañado o falla, esta luz se debilita o se apaga. Por lo que la interdependencia resulta clara.
La autoconciencia es un producto del cerebro, depende de su correcto funcionamiento, pero es además el fruto de un proceso de aprendizaje. La conciencia del niño aprende, recibe de los adultos información, cultura, y el cerebro se modifica y adapta a ésta con el paso de los años. Psicológicamente y neuronalmente se producen profundos cambios.
¿Existe un alma independiente del cerebro? Por el momento, objetivamente esta pregunta sólo la podemos responder al morir. Sí sabemos que hay testimonios de personas que afirman haber tenido experiencias de conciencia extra física, que han podido proyectarse por fuera de sus cuerpos. Poseemos un biocampo natural, si éste puede ser incrementado natural o artificialmente, no es ilógico que pueda ser utilizado para proyectar la conciencia hacia cualquier otro punto del espacio y el tiempo. Pero es siempre el cerebro, el que controla al fenómeno. Es el cerebro el que evoluciona para hacer posible una transferencia de la conciencia semejante.
Se hace referencia a la acción de Trascender, cuando la conciencia se transfiere del campo relativo al Absoluto, es decir al plano No Dual. Esto acontece cuando el consciente ingresa mediante el mantra en la frecuencia Delta, que es la de menor excitabilidad del cerebro. Esto ocurre de a momentos, en forma de chispazos, de mayor claridad mental o lucidez. Se trata de un fenómeno con una base en la física de la estructura neuronal y no en el espíritu. La técnica de la MS suministra el acceso a este estado de menor actividad. En la medida que las neurociencias aporten precisas definiciones al proceso mental que ocurre durante la práctica de la Meditación Sináptica, se podrán adoptar términos científicos que reemplacen a los conceptos espirituales. ¿Esto nos alejará de Dios? Al contrario, nos acercará más al Dios de la física real, del aquí y del ahora, del presente continuo, y nos alejará del falso dios subjetivo de nuestra imaginación. Sólo en la Realidad concreta podemos realizar y sintonizarnos con Dios. Y no hay nada más real y objetivo que el funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Si logramos conocerlo en profundidad y hacerlo funcionar correctamente, poseemos la máquina perfecta para conocer directamente a Dios.
NEUROPLASTICIDAD – Hasta los 18 años se forman la mayor parte de los circuitos neuronales, o sinapsis, que formarán la base de la toma de decisiones para el resto de la existencia. Los estilos de vida poco saludables pueden inhibir el desarrollo normal del cerebro en los adolescentes y producir alteraciones en el comportamiento y en el juicio, con tendencia a la violencia y a la delincuencia. Experiencias traumáticas, el alcohol, el abuso de drogas, un hogar mal constituido, o una mala dieta, pueden interferir en el normal desarrollo de los lóbulos frontales, donde se asienta el sistema ejecutivo del cerebro. Esto es causa de problemas de comportamiento. El pensamiento no se desarrolla correctamente y la persona vive inmersa en un mundo simplista de “blanco y negro”.
Pero, el cerebro puede ser alterado en una dirección positiva mediante estilos de vida saludables. Esto se denomina “neuroplasticidad”. Múltiples investigaciones científicas confirman que la meditación, practicada a cualquier edad, puede mejorar el procesamiento cognitivo y que además, las diferentes técnicas de meditación, tienen diferentes efectos sobre el cerebro. En el caso de la MS, se presenta una mayor integración coherente de ondas Alfa en las áreas frontales del cerebro, que no desaparece después de la meditación. Al practicar durante varios meses, este efecto, del funcionamiento ordenado del cerebro, aparece en la actividad diaria. La MS produce un cerebro nuevo, una forma nueva de funcionar y procesar la información. El cerebro es más coherente y la persona también lo es. Cuando las diferentes partes del cerebro trabajan en forma más integrada, el sistema nervioso es más saludable y todo el organismo es más sano en general. Los niveles más altos de integración cerebral van acompañados de la capacidad de razonamiento superior, moral superior, estabilidad emocional y disminución de la ansiedad.
El centro ejecutivo del cerebro, o área “CEO”, es la corteza prefrontal. Interviene en los juicios discriminatorios y en la toma de decisiones. Cuando padecemos un intenso estrés mental o estamos con demasiada fatiga, emocional o física, nuestro cerebro tiende a desconectar sus circuitos ejecutivos racionales superiores, más evolucionados, dejando la reacción a sus conexiones más primitivas de estímulo / respuesta. Bajo esa condición la persona responde a los desafíos sin pensar, en forma impulsiva, con decisiones miopes. Cuando el centro CEO se encuentra “offline”, emociones como el miedo o la ira pueden colorear o distorsionar la percepción de realidad. Aquí interviene la técnica MS y la estrategia de practicarla 2 veces por día, garantizando una doble descarga del estrés y un doble descanso profundo, por lo que el área frontal del cerebro se encontrará funcionando perfectamente a demanda todo el tiempo, sin acusar fatiga. Es en el área prefrontal, precisamente, donde se registran normalmente los más altos niveles de coherencia EGG durante la práctica de la MS y desde allí las ondas se comunican por todo el cerebro. En este estado la mente funciona como un Todo, reflejando la integración de todas las áreas del cerebro, que es el resultado de la técnica. El cerebro está preparado para este proceso, está naturalmente cableado, mediante las sinapsis, para ello. Por la MS alcanza, progresivamente, su total capacidad de procesado en forma consciente.
Mediante la Meditación Sináptica, combinada con otras técnicas, es posible entrenar al cerebro para realizar nuevas habilidades, incluyendo la amplificación de la conciencia a cualquier escala.
¿POR QUÉ MEDITAR? – En primer lugar para estar más sanos durante más tiempo, aumentar nuestras emociones positivas, controlar las negativas, incrementar la inteligencia, expandir la conciencia, mejorar la memoria, evitar la depresión y la ansiedad, aprender a pensar en forma más lógica todo el tiempo y disfrutar del hecho de la propia existencia en el continuo del aquí y el ahora, liberarse de los pensamientos obsesivos del pasado y el futuro, aprendiendo a construir el presente con alegría y esperanza renovada. Darse la oportunidad de conocerse en profundidad a uno mismo, saber que el Alma y Dios son una realidad y que el Espíritu vive por siempre. Toda esta riqueza, esta abundancia física, mental y espiritual, están al alcance de cualquiera, con sólo practicar una sencilla técnica meditativa. Vivir con un cerebro libre del estrés, sin miedos y sin fobias, sin fantasmas, sin trastornos sobrenaturales. La meditación nos equilibra en el justo medio de la realidad tal cual es.

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