28- Buenas Ideas

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1.- TE PERTENEZCO
Todos vivimos encerrados dentro de nuestras pequeñas burbujas personales y nos molestamos cuando nos fuerzan a salir de ellas. Nos sentimos seguros mientras nos mantengamos aislados. Esto nos libera del compromiso frente a los demás. No queremos asumir responsabilidades, ni ampliar el círculo de nuestras amistades.
Podemos quebrar este mal hábito con un simple saludo, diciendo “Te pertenezco”. Esto significa que estoy a tu servicio. Esto, tan simple, opera una transformación maravillosa sobre nuestro consciente y nos abre hacia la fraternidad con el prójimo.
Al principio podemos sentir resistencia a expresarnos de este modo, debido a nuestros prejuicios y antiguos modos de pensar. Pero al poner en práctica el saludo, nos iremos acostumbrando a comunicarnos en forma más fluida con los demás, así sean conocidos como desconocidos, todos son seres humanos y merecen nuestro aprecio y voto de confianza. Aún el mayor criminal merece recibir nuestra compasión. Cree y práctica esto. Verás cómo te sentirás mejor y dejarás de vivir en la cueva de tus antiguos prejuicios y miedos subconscientes.
2.- ESTRÉS Y RESPONSABILIDAD
Cuando somos niños asumimos responsabilidad por nuestro cuerpo y por nuestras acciones, cuando llegamos a la adultez y nos convertimos en padres, el círculo de la responsabilidad se expande a los hijos, al trabajo, a las amistades, a los parientes, a la comunidad. Pero existe un factor adicional, en general, de acuerdo a nuestro nivel de estrés, nuestra responsabilidad se expande o contrae. Cuando estamos relajados y la mente se encuentra en su estado natural, asumimos la responsabilidad por toda la Humanidad, por todos los seres. La responsabilidad es directamente proporcional al estado de desarrollo y estado de salud de nuestra mente. Todos somos hijos de un mismo Dios, todos somos hermanos en Dios, de modo que somos responsables por todos. Pero ¡ay!, cuan pocos son los que asumen plenamente esta responsabilidad por los actos del conjunto. Esta es la razón por la cual el mal y el desorden proliferan por el mundo. Hay irresponsabilidad colectiva. Nadie quiere hacerse cargo de los actos del prójimo.
3.-BUSCANDO LA FELICIDAD
Todas nuestras acciones están apuntadas a obtener más felicidad, sea en forma de más salud, más dinero, más placer o más conocimiento. Es usual que caigamos en el error de buscar la satisfacción de nuestros deseos en el exterior. Pero cuando logramos alcanzar la realización de uno, inmediatamente saltamos a la necesidad de otro nuevo. Esto crea una creciente insatisfacción en nuestro interior. Mediante la meditación podemos escapar de este circuito infernal y aprender a encontrar felicidad inagotable en nuestro interior, en forma gratuita y siempre renovada.
Pero buscar siempre la felicidad es una acción netamente egoísta, por medio de la meditación es posible expandir la felicidad hacia el corazón de todos los demás seres y compartir el gozo con todos ellos. Aprender así que el servicio es la verdadera fuente de la felicidad personal, beneficiando primero a todos los demás, uno puede realizar la verdadera beatitud suprema.
4.-AQUÍ Y AHORA
Nuestra mente siempre vive fragmentada entre el momento presente y la memoria del pasado o la imaginación del futuro. Son escasos los instantes en que acertamos en estar ciento por ciento en el presente. Los niños no adolecen de este problema. Su atención está plenamente concentrada en lo que se encuentran haciendo, así sea jugar, correr o llorar. Debemos aprender a volver a tener mente de niño para disfrutar del aquí y ahora con total intensidad.
Mientras no aprendamos a vivir el presente con plena intensidad, pasamos por la vida cual fantasmas, apenas recordando los momentos que atravesamos y extrayendo de ellos unas pocas lecciones de interés.
La meditación sobre la respiración nos ayuda a centrarnos sobre el momento presente y a intensificar nuestra percepción sobre el mismo, algo que continúa luego de la misma. Cómo enfocamos la atención es cuestión de ejercitación y del dominio de la voluntad sobre la mente.
5.-ENGAÑOS DEL EGO
Todos tenemos tendencia a sentirnos el eje del universo. Esta forma de pensar tiene su correlato histórico con la teoría que colocaba a la Tierra como centro del cosmos. La ciencia permitió descubrir que esto era falso. De la misma forma, en la medida que vamos madurando y evolucionando, aprendemos que nuestros juicios de valor no tienen carácter absoluto, sino que son relativos y dependen de las circunstancias.
Todos adoramos las adulaciones y detestamos las críticas, nuestro ego nos inclina hacia este comportamiento infantil y muchas veces nos impide ampliar el círculo de nuestras amistades.
También por causa del ego, damos demasiada importancia a la imagen que reciben los demás sobre nosotros y amputamos nuestros comportamientos espontáneos, cuando no encajan con el molde que nos prefijamos.
De esta forma van desapareciendo las sonrisas y las alegrías y nos vamos poniendo adustos, serios y finalmente tristes. Todo para aparentar ante los demás, y satisfacer así las falsas expectativas de nuestro ego. ¿Qué hacer? Mirarnos al espejo y reírnos más seguido de nosotros mismos, aflojar la corbata y desabotonar la camisa, relajarnos, respirar profundo y asumir las responsabilidades con mayor alegría, volviendo a nuestra infancia.
6.-MEDITAR Y VIVIR COMO NIÑO
La meditación libera todas las tensiones de la mente, deshace el estrés de las neuronas y las células musculares, permitiendo el retorno al estado natural espontáneo del Ser. Bajo esta influencia, podemos recuperar la inocencia de la condición del niño, que se encuentra guardada en nuestra memoria, y aprender a vivir el presente con una intensidad nueva, con una curiosidad incrementada y una vivacidad propia de los primeros momentos de la vida. Un niño no siente temor al andar entre los adultos, porque es inocente, no tiene pecado, no tiene su mente sobrecargada de culpas, ni agobiada de responsabilidades, simplemente goza de la vida. Regresando a esta instancia de nuestra existencia, podemos volver a disfrutar de estos momentos intensos y experimentar la plena inocencia y la total intensidad de percibir las cosas como si fuera la primera vez.
7.-NO CRITICAR, CONSTRUIR
Las palabras son balas mentales, pueden matar los sueños de las personas. Las críticas malsanas tienen el poder de desanimar a muchos. Pero ¿eso es lo que queremos, ir por la vida sembrando daño al prójimo? Entonces, debemos cuidar nuestras palabras, procurando siempre que contengan afirmaciones positivas y pensamientos de ánimo, buenos consejos, y si nos toca criticar, que la misma sea constructiva, que sirva para corregir los defectos y reforzar las virtudes.
Sobre el efecto de las críticas insanas recuerdo a un compañero de facultad, que cierta vez, estando ambos en un colectivo, me dijo que no pasaría de año. Sus palabras me afectaron, pero no me di por vencido y puse todo mi esfuerzo para pasar las materias y logre mi cometido. Un año después me encontré con él y me dijo – Dios me castigó, el que no pasó de año fui yo-.
8.-VIVIR EN EL PASADO, O EN EL FUTURO
Muchas veces desperdiciamos nuestro tiempo lamentándonos por el pasado, sea porque este fue mejor o peor que el presente. Esto nos impide disfrutar a total intensidad del aquí y el ahora, una gran parte de nuestro ser queda atrapado con la carga del pasado.
Una forma de liberarse de estas ataduras, es practicar respiraciones profundas y simplemente observar estos recuerdos, permanecer indiferente y permitir que fluyan sin que la atención sea retenida por ellos. De esta forma se irán deshaciendo del fondo mental y liberando los pensamientos.
En el sentido contrario, también llega a representar un problema la costumbre de proyectarnos hacia el futuro y vivir en la imaginación los momentos que nos podría tocar vivir. Todo esto forma parte de la ilusión de la mente. El método para regresar al presente es similar, respirar profundamente y simplemente observar estas imágenes y dejarlas correr, sin sentirse ya identificado.
9.-CAMBIAR UNO Y NO EL OTRO
Muchas veces nos sentimos peleados contra el mundo y queremos cambiar al otro, modificar sus hábitos, sin comprender que cada uno tiene sus tiempos para decidir las modificaciones sobre los ritmos de su vida.
No tenemos el poder para decidir por los demás, pero siempre podemos cambiar nuestro punto de vista y mejorar nuestros hábitos. Cada vez que nos planteemos cambiar al mundo, debemos preguntarnos sinceramente ¿si no debemos primero cambiarnos a nosotros mismos?
Las transformaciones positivas que han repercutido sobre el planeta siempre han comenzado por un vuelco del corazón, por un despertar de la fuerza interior.
10.- IMPORTANCIA DE COMPARTIR, APRENDER A DARSE
La amistad es uno de los mayores tesoros de la vida, pero para cultivarla tenemos que aprender a darnos, a saber compartir momentos de penas y alegrías, abrir la mente y el corazón, confiar en la persona que tenemos al lado.
Si padecemos el vicio de la crítica mordaz probablemente y en forma rápida nos quedaremos sin amigos y a solas. No existen las personas perfectas. Todos tenemos defectos. Desarrollar nuevas amistades, es también gozar de la virtud de la tolerancia, ante las imperfecciones ajenas, recordando ante todo las propias.
11.- DESHACER PENSAMIENTOS Y CARGAS NEGATIVAS
Todo tiene su opuesto y complementario, el amor al odio, la valentía a la cobardía, la humildad al orgullo, la lista puede parecer interminable. Este contraste permite que podamos apreciar las grandes virtudes con mayor relieve y destaque.
También nos enseña que en nuestro interior, se ocultan todas las fuerzas positivas que necesitamos para deshacernos de cualquier carga negativa. Sólo necesitamos concentrar la mente sobre la emoción del amor para deshacer la carga del odio en nosotros, pensar en la humildad para superar el defecto del insano orgullo, inspirarnos en el ejemplo de hechos heroicos para superar todos nuestros miedos.
Mediante la meditación y las afirmaciones positivas, impresas sobre la mente subconsciente, podemos modificar nuestros hábitos mentales más profundos, arraigados en la raíz de nuestra mente y producir el cambio deseado.
12.- NO GUIARSE POR LAS OPINIONES AJENAS
Debemos desarrollar una poderosa fuerza mental y un gran carácter, de modo que las opiniones ajenas no lleguen a afectarnos ni desviarnos de nuestras metas.
Al mismo tiempo, debemos contar con el suficiente sentido común como para saber distinguir una buena crítica, analizarla y si nos es útil extraer su enseñanza para modificar las zonas erróneas de nuestra conducta o personalidad.
Muchas personas dedican gran tiempo de su vida en agradar al prójimo, desde su modo de vestir, su corte de cabello, su modo de andar, de hablar y hasta la profesión que ejerce la escogió para conformar a sus padres. Así viven una vida diseñada en orden a los demás y no según a los propios deseos e intereses. No permitas que te pase esto.
13.- ¿QUIÉN SOY? ¿QUÉ SOY? ¿DÓNDE ESTOY?
La respuesta a ¿quién soy? , tiene varias variables, desde ser humano, padre, hijo, hermano, trabajador, arquitecto, cristiano. Pero en sentido último, tengo un cuerpo y una mente, sobre estos dos una conciencia. Cuando me relajo lo suficiente desaparecen el cuerpo y la mente y sólo queda la percepción de existencia. Entonces soy puro espíritu.
¿Dónde estoy? En un cuerpo, dentro de una ciudad… En realidad dentro de una gran ilusión, fabricada por mi mente, que existe por la voluntad soberana de mi alma.
¿Qué soy? Un ser humano… Un alma que busca retornar a su estado original en la fuente de su propio Ser eterno.
14.- LO QUE MÁS DESEO, LO QUE MÁS TOLERO,
LO QUE ESPERO DE LA VIDA
Uno puede desear bienes materiales, pero estos son de alcance limitado. El mayor bien es el conocimiento y la libertad del alma.
La mentira es una de las acciones más viles, mediante ellas traicionamos la confianza y destruimos la amistad.
Entre todas las esperanzas, la mayor es la de poder realizar a Dios. Uno no se lleva el auto o la casa, o demás bienes a la otra vida, sí el desarrollo espiritual obtenido.
15.- EL QUE ESTÁ FELIZ ESTÁ LOCO
Estamos tan acostumbrados a vivir estresados, encerrados en nosotros mismos, que cuando vemos alguien feliz, caminando por la calle o en el trabajo, cantando y silbando, inmediatamente pensamos – ¡está loco!- Así de distorsionados se encuentran nuestros valores.
Debemos aprender a liberarnos de nuestras cargas y prejuicios, volver a ser como niños y disfrutar de la felicidad de los pequeños momentos, sin importar lo que piensen los demás.
16.- AUTENTICIDAD E INTENSIDAD
Para llevar una vida espiritual son necesarias dos condiciones: autenticidad e intensidad. Si no eres auténtico, no podrás realizar ningún progreso importante, irás internamente siempre en contra de ti mismo. Y en cuanto a la intensidad, sin la misma no hay desarrollo posible.
Aun cuando sufres, si lo haces intensamente, eso te convierte en un buscador de la felicidad, estás en el camino correcto.
Normalmente no estamos plenamente conscientes de lo que estamos haciendo, no somos intensos del momento presente. Perdemos así la oportunidad de realizar el contenido de verdad de cada instante del acontecer. Es necesario que podamos poner el ciento por ciento de nuestra atención en cada cosa que hagamos, que practiquemos el pleno despertar en la vida diaria.
17.- AMAR INCONDICIONALMENTE
La emoción que nos conecta con los demás seres es el amor. Esto nos permite expandir nuestra conciencia a la Totalidad. Pero ¿practicamos el amor incondicional? Lo usual es que circulemos entre las personas rodeados de una coraza de inmutabilidad. Nos negamos a expresar nuestros sentimientos y decir al otro simplemente – Te amo-.
Experimenta con el siguiente ejercicio en rueda de amigos. En parejas de a dos, mírense profundamente a los ojos, y desde lo profundo del corazón y el alma, ofrézcanse todo el amor que puedan sentir, mirándose fijamente. Luego mediante un abrazo y un beso en la mejilla, expresen este sentimiento. Comprueba la diferencia entre el antes y el después. Notaras que en la relación con tus amigos anteponías barreras a tus sentimientos.
18.- ¿CUÁNDO NACÍ?
Tuve la oportunidad de nacer tres veces. La primera por la vía biológica natural. Según me contó mi madre estuve apurado al nacer. La segunda vez, me encontraron todo morado en la carpa de oxígeno, tenía neumonía, a las dos semanas de nacido, y me encontraba ya sin respirar. Mi madre me abrió la boca, me arrancó la flema de la garganta y me hizo toser. De esa forma volví al mundo de los vivos.
La tercera vez fue algo más místico. Tenía 17 años y tuve intensa curiosidad acerca de lo que me mantenía vivo. Durante dos semanas, en la cama, antes de dormirme, me entrené con la respiración profunda para desconectar mis signos vitales, retirando lentamente mi energía nerviosa desde las extremidades hacia mi cerebro, procurando desconectar al corazón.
Repentinamente, una noche, logré perder la percepción del cuerpo físico por completo y me encontré flotando por encima del cuerpo. Vi un túnel de luz y personas con cuerpo resplandeciente más adelante. En determinado momento sentí que me estaba desprendiendo del cuerpo por completo. Entonces me detuve y dije –todavía no ha llegado mi hora- Al pensar así, respire profundamente y al cambiar el ritmo respiratorio volví a la conciencia corporal.
Esta experiencia me permitió asumir la decisión de estar vivo por primera vez, en forma totalmente lúcida y comprobar que existe un mundo sobrenatural. También le perdí el miedo a la muerte y aprendí que puedo controlar a voluntad mi muerte. Puedo adelantarla o retrasarla, según mi deseo.
Conté esto a un amigo e intenté entusiasmarlo para repetir el experimento, pero me dijo –tengo miedo de no volver, vos pudiste hacerlo, pero yo no sé lo que me puede pasar- Le contesté que mientras tenga tanto miedo de la muerte, no podrá vencer las limitaciones del cuerpo, vivirá atado a las ilusiones de la carne.
19.- COMER, NO TRAGAR
Para este ejercicio obtenga una frutilla fresca, recién lavada. Téngala entre sus dedos por espacio de cinco minutos
Mírela con atención. Observe su textura, su forma, su color, Sienta con la yema de sus dedos toda su rugosidad. Lleve la fruta hasta sus labios. Tóquelos suavemente con ella. Sienta el alimento en proximidad con su boca. Abra los labios e ingiera la frutilla sin masticarla. Siéntala entre su lengua durante varios segundos. Ahora muérdala. Mastíquela lentamente. Sienta y disfrute su sabor. Trague lentamente la fruta.
Compare con cómo usted come normalmente. Lo hace automáticamente, sin prestar atención a los alimentos. Generalmente distraído, realizando alguna otra actividad, como por ejemplo mirando televisión. Esto no contribuye con la sana digestión. Usted no se encuentra cien por ciento disfrutando del simple acto de comer, está tragando, pero no alimentándose correctamente. Vea el vicio que es esto y como contribuye este mal hábito para corromper su buena salud.

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