46- Shiva Kriya

46

 

“Conciencia Cósmica: Nuestro cuerpo está conformado por átomos y subpartículas cuánticas, que vibran al ritmo del universo. Podemos concentrarnos y experimentar directamente esta conexión con la Totalidad y aprender a manifestar todo su poder… Esta es la Realidad de nuestra Naturaleza Interior”.

Budjo Maitreya

Esta Kriya es simple, pero es muy poderosa y le llevará lejos en el conocimiento objetivo de su verdadero Ser. Reafirma la verdad de la coexistencia de Dios y el alma. Cuando aceptamos que Dios sí existe, inmediatamente tomamos conciencia que formamos parte de Él, que somos su chispa divina y como tal, de esencia inmortal.

PREPARACIÓN

Cruce las piernas, mantenga la columna erecta y relajada, la cabeza y el mentón alineados.
Siéntese mirando al este.
Apoye las manos sobre los muslos, con las palmas hacia arriba, toque el dedo pulgar con el índice.
Cierre los ojos y enfoque la atención en el entrecejo

LA MEDITACIÓN

Esta meditación consta de 3 pasos

Paso 1

Inhale y exhale suave y lentamente.
Con cada inhalación repita mentalmente “Dios, estás en mí”.
La inhalación debe durar el tiempo completo de ese pensamiento.
• Con cada exhalación repita mentalmente “Soy eterno”.
La exhalación debe durar el tiempo completo de ese pensamiento.
• Repita todo el proceso durante 15 minutos.

Paso 2:

Emita un profundo sonido “Aa” desde el área del ombligo. Debe ser suficientemente fuerte como para hacer vibrar esa zona del cuerpo.
• Repita el sonido “Aa” con la expiración 7 veces.

Paso 3:

Manténgase concentrado sobre el entrecejo durante 5 minutos y relájese profundamente. Descentre su atención de todo pensamiento
• La práctica debe durar un total de 15 a 18 minutos.

TENGA EN CUENTA LO SIGUIENTE

Al practicar ignore todo lo que ocurra en su cuerpo o en su mente. Mantenga su concentración en la repetición del mantra. Es todo lo que debe hacer. Sólo repetir el mantra y no prestar atención a ningún dolor ni pensamiento.

No interrumpa la práctica para descansar. La Kriya dura 15 minutos continuados y durante la misma se reorganizan las energías corporales y cerebrales. Si toma un descanso se evita el efecto.

El efecto fisiológico se observa a los 90 días, en que se cumple un ciclo completo o mándala. Debe practicar sentado por un mínimo de 15 minutos, 2 veces por día, para obtener los beneficios máximos.

Cualquier persona puede practicar esta Kriya. Siga las instrucciones. No haga cambios. Está técnica es básica pero altamente potente. El mantra se basa en una verdad cósmica que opera sobre nuestro cuerpo causal espiritual, sutilizando nuestras energías mentales.

El efecto de Shiva Kriya es equivalente al de las Técnicas Avanzadas de Meditación Trascendental, donde el mantra se transforma en un tren de ondas que recorren el plano EEG cerebral, provocando una mayor sincronización Alfa-Theta de ambos hemisferios.

* De acuerdo con la necesidad la afirmación “Soy Eterno”, puede ser reemplazada por “Soy sano”, “Soy exitoso”, “Soy feliz”, a los fines de producir una onda vibratoria supersensoria en nuestra mente profunda que cause el cambio deseado.

ANEXO:
ENSEÑANZAS ESPIRITUALES
1. Si usted cree que Dios existe, por medio de esta misma fe transformada en atención y pensamiento concentrado, usted siempre puede contactar personal y conscientemente a Dios mental e internamente.

2. Al sintonizar su voluntad consciente con la de Dios, pensamientos de amor, paz y perdón divinos se hacen presentes y habituales en usted.

3. Según su más íntima y profunda fe, su creencia o total convicción de mente, es su propia conciencia y de acuerdo a la naturaleza de ésta: son sus actos que por efecto condicionan sus hábitos y éstos, a su vez, retroalimentan su fe. Si usted no modifica internamente su fe, no podrá deshacerse de hábitos indeseables.

4. Mediante técnicas introspectivas meditativas, puede observarse y examinarse la propia fe y, descubrirse que es un sistema interdependiente de pensamientos relacionados, y al modificarse éstos, la propia fe se modifica.

5. La aceptación interna de ideas y conceptos, del sistema de creencias, condiciona a la fe; según sean éstos verdaderos o falsos, se vivirá mediante una fe verdadera o falsa y, como sea nuestra fe, será nuestra conciencia y actos de vida.

6. El bien de Dios no es un beneficio personal ni práctico, es una cualidad de la verdad única de Dios que permite a la conciencia humana adoptar libremente la decisión correcta hacia la paz plena.

7. La preexistencia del Bien Supremo, es percibida mediante la intuición trascendental de la esencia interna del propio mental y esta es, la prueba íntima, personal y directa de la existencia de Dios; poniendo la conciencia en equilibrio con esta fuerza de toda existencia y propia existencia, se alcanza la propia salvación de paz plena.

8. Jesucristo es el modelo perfecto de la escala de conciencia humana a imagen y semejanza de la esencia del Bien Supremo que es siempre Dios; seguir sus enseñanzas es asemejarse a él y así acercarse a la perfección de Dios en nosotros mismos.

9. Vivir a semejanza de Jesucristo es rechazar el pecado del mundo y aceptar el bien de Dios, practicar la no violencia y la acción desinteresada de servicio y amor al prójimo como él la enseñó, que son los únicos medios para alcanzar paz plena en esta misma vida.

10. Percibir a Dios es despertar el alma a su presencia y, cuando esto sucede, se experimenta que realmente el mundo está adentro de la mente, que la mente está adentro de la propia alma y qué ésta misma, está adentro de Dios…, así los mundos materiales, los cuerpos humanos y todas las acciones y pensamientos transcurren siempre por dentro de la conciencia, de la mente, del alma propia, que es Dios vestido de la idea de ser otro diferente a él mismo.

11. Si los pensamientos están atados a las cosas del mundo, la mente que los contiene será a la medida del mundo, sí están atados a Dios la mente se expandirá a la medida de poder contener a Dios.

12. Mediante la práctica de una fe total en Dios y en la verdad de la insustancialidad de la materia universal, dado que la única realidad es Dios, desarrollaremos potestad divina para hacer y deshacer, para sanar y mandar sobre la naturaleza, los elementos y lo espiritual, a semejanza de Jesús; sí podemos vivir como él nos enseñó, podremos hacer todo lo que el pudo hacer y cosas aún mayores, como él también nos prometió.

13. Existimos y tenemos conciencia porque antes existe Dios y Dios es todo conciencia; de modo que nuestra existencia como alma individual es dependiente de la de Dios.
¿Cómo diagnosticar su estado mental, patrón de conciencia y desarrollo de su fe?
1. Aprenda a detener su mente, mediante la atención recentrada sobre su propia mente, a observar todos sus pensamientos sobre la pantalla limitada pero de alta definición de su voluntad consciente y todos sus movimientos, físicos y mentales, tanto internos como externos.

2. Si al centrar su acto interno de atención sobre sí mismo, usted experimenta que sus pensamientos lo arrastran: esto no es una sensación, hasta el momento presente usted está permitiendo que sus pensamientos arrastren su vida; es decir, no sólo no es dueño totalmente de sus actos sino que se ha vuelto incapaz de ver las consecuencias de largo plazo de los mismos, tanto para usted, para los demás y el equilibrio o falta del mismo que sus acciones causan sobre el ambiente que usted ocupa y transforma, en una relación recíproca con sus estados mentales o estados de conciencia.

3. Sepa que si usted experimenta que sus pensamientos lo arrastran al intentar detener su mente, usted no puede decir de ésos que son sus pensamientos; dese cuenta que esos pensamientos sueltos se han adueñado de usted como una todopoderosa droga o adicción. Reflexione que sin autocontrol sobre pensamientos propios, usted no puede afirmar que su vida realmente le pertenece.

4. Si todo estado consciente depende de un pensamiento que lo crea y sostiene, cuando usted no es dueño de los pensamientos que van y vienen por su mente propia, usted no puede decir de sí mismo que está consciente porque el estado que usted afirma que usted es, que usted cree ser, no es dependiente de un pensamiento bajo su autocontrol producto de su previa y continua atención concentrada y voluntad de sí propia.

5. Siempre que usted no autocontrola sus pensamientos, lo que aparece como sujeto de creencia de lo que usted cree o imagina y se identifica ser, es un pensamiento o pensamientos-reacciones, respuestas automáticas al movimiento tanto interno como externo, y estas reacciones libres automáticas pueden significar pérdida o ganancia para sus propios intereses vitales y el azar o condicionamientos previos las direccionan y controlan.

6. Al no autocontrolar correctamente sus pensamientos, no sólo los estados de conciencia resultantes no le pertenecen, queda usted expuesto a las influencias de pensamientos ajenos, porque si usted no autocontrola correctamente sus pensamientos, tampoco puede decir que la mente contenedora le pertenece y bajo esa condición tanto pueden ser pensamientos automáticos libres como ajenos, invasivos y creadores y sostenedores de estados de conciencia extraños, nocivos para quien usted es realmente.

7. Si usted centra su atención totalmente y todo su pensamiento en Dios, usted desarrolla fe o conciencia de Dios en usted, voluntad consciente de Dios, su mente se expande a la medida del alma propia identificada con la Vida e Inteligencia Eterna que Dios Es.

8. Mediante la práctica de una fe total en Dios y en la verdad de la insustancialidad de la materia universal, dado que la única realidad es Dios, desarrollaremos potestad divina para hacer y deshacer, para sanar y mandar sobre la naturaleza, los elementos y lo espiritual, a semejanza de Jesús; sí podemos vivir como él nos enseñó, podremos hacer todo lo que el pudo hacer y cosas aún mayores, como él también nos prometió.

9. Existimos y tenemos conciencia porque antes existe Dios y Dios es todo conciencia; de modo que nuestra existencia como alma individual es dependiente de la de Dios.

Cuando un estado de conciencia equívoco se agota en sí mismo; esto es, el poder de la afirmación del pensamiento incorrecto se ha manifestado en circunstancias exteriores, que alteran la actitud psicológica del sujeto y, no ha vuelto a reafirmarse la misma tendencia y estructura de pensamiento, acontece el proceso del arrepentimiento que es el retorno de la conciencia personal a su yo central, a la verdad de su individualidad.

Toda afirmación que tiene poder para alterar la mente y la forma de la conciencia, no es aislada; siendo ella misma un eslabón de una larga cadena de semejantes estructuras de experiencia.

Por la imprudencia, la ignorancia, el olvido de sí o la falsa comodidad, pensamientos erróneos son afirmados por la Palabra manifiesta y siendo éstos pensamientos distintos a la realidad, constituyen un serio obstáculo a la verdad del propio Sí Mismo. Los malos hábitos son creados mediante una serie sostenida de afirmaciones incorrectas, así se cae en el vicio de los cigarrillos, el alcohol, el sexo y las drogas.

La mente, alterada por el engaño de los malos hábitos se convierte en receptáculo del engaño. El engaño consiste en confundir lo que no es con lo que es, la irrealidad con la realidad; por ejemplo, la experiencia de los sentidos nos dice que es el sol el que gira alrededor de la Tierra. Pero, la experiencia de la razón aplicada al análisis de los fenómenos, nos dice que es la Tierra la que gira realmente en torno al sol. Tenemos aquí dos visiones, una nos entrega al error y la otra al conocimiento. La primera es la vía de los sentidos y la segunda la del pensamiento racional y analítico. Con respecto al ser de una persona, o su yo real, nos encontramos frente a una situación similar, en donde confundimos la naturaleza espiritual del Ser con el cuerpo físico y el resultado es la ignorancia de sí. Mediante la prueba de los sentidos el yo empieza y termina en la superficie de la piel, pero mediante la intuición racional podemos experimentar que nuestro verdadero Ser es el mismo universo y más que esto, la Totalidad en sí misma..

Toda afirmación del pensamiento tiene su causa en un encadenamiento de afirmaciones anteriores heredadas por la tradición, bajo la forma de creencias, o acumuladas por la experiencia personal del sujeto. Toda afirmación es una resultante de fuerzas que luego de manifestada va adquiriendo más fuerza, o perdiéndola. Al adoptar en correspondencia una forma la conciencia, esta permanece hasta que el poder de la afirmación se haya agotado por sí mismo o anulado por una afirmación de naturaleza contraria y superior. Un estado de conciencia, puede tender a convertirse en permanente mediante una reiterada afirmación constante y eficaz sobre la esencia del propio mental. Estos son los principios simples que regulan los ciclos de evolución de la conciencia espiritual o de la conciencia material en el aspecto subjetivo, dependiendo de las afirmaciones del pensamiento.

La naturaleza inherente del Sí Mismo, no corresponde ni al bien ni al mal. Sin embargo, se expresa y tiende hacia el bien superior, que es el amor universal; puesto que el bien es la única energía básica del pensamiento que refleja la conciencia del Propio Sí Mismo, permitiendo así la autoconciencia. Mientras, el mal obstaculiza y distorsiona a la verdadera naturaleza del Yo, mezclando la naturaleza inactiva interna con lo sensorio y activo del exterior.

Debido a que la naturaleza del Yo superior del hombre tiende hacia el bien y se expresa mediante el amor universal incondicionado, toda afirmación equívoca es temporaria, por lo que sus efectos tienen un comienzo y un final. Esto significa que el hombre y la mujer impuros no permanecerán en estados degradados de sus conciencias para siempre. Pero, no puede haber arrepentimiento real sin autocontrol sobre los sentidos y tal control tiene su raíz en el pensamiento, por medio de la correcta aplicación de las leyes que regulan los procesos de la mente, siendo éstos a su vez en todo semejantes a los principios que sostienen al átomo y al sistema solar. El retorno al equilibrio comienza con el arrepentimiento… y la toma de conciencia de la propia situación total.

Fidedignamente ¿aparte de la propia Fe, existe otro poder o fuerza interna en la persona humana que lo sostenga por dentro y mantenga la continuidad del mundo de cada uno por fuera?

Es verdad, todos poseemos de esta Fe en una forma u otra. Experimentar lo qué es esta Fe y su fuente de Origen, aplicar su poder y concentrar la pacífica mirada de nuestra Fe hacia una integral calidad de Vida en Uno Mismo, es la simple invitación de éste ensayo…

La esencia de nuestra Fe es lo que nos mantiene vivos y esperanzados… ¿Quién no ha atravesado el desierto del desamor y el profundo desamparo, quién no ha caminado entre las espinas del dolor con sus pies descalzos? Y siempre, pese a la rudeza de cada prueba, de cada lucha, la lámpara interna de la Fe es la que nos mantiene confiados en un mejor día y nos consuela con la sabiduría que no hay tiempo que dure para siempre y que todo, sea bueno o malo, está predestinado a terminar desde su mismo comienzo, a pasar y no perdurar.

Si tuviéramos la Fe suficiente podríamos ir de un planeta a otro en un abrir y cerrar de ojos, podríamos encender y apagar estrellas mediante simples soplos, podríamos caminar sobre el fuego y el agua, flotar por los aires, revivir flores marchitas, deshacer enfermedades, transformar agua en vino, multiplicar panes y peces, detener tempestades, echar todos los demonios del odio, del egoísmo y de la ilusión, la oscura tríada de la que se nutre toda falsa creencia…, podríamos detener la muerte y devolver la Vida.

¿Por qué no podemos hacer ninguna de todas estas cosas? Porque nos enseñaron que no las debemos hacer, que debemos reprimirlas y evitar los milagros de nuestra Fe, que es un enorme pecado ser y actuar como un Hijo de Dios, que estamos privados del derecho y privilegio de morar en lo Alto, en el corazón mismo de nuestro Padre y Madre Eternos, que es el Espíritu Santo del Señor. Porque vemos que todos hacen culto a la muerte más que a la vida y es en la muerte donde ponen su mayor Fe, a su tiempo el cuerpo decae y cedemos nuestros labios al reposo y fin de la vida.

Debido a que no se nos permite ser Hijos de Dios sobre la faz del mundo, el paso de nuestros días marca el ritmo del lento marchitarse de nuestra más profunda alegría y las bendiciones de nuestra venida al mundo se ahogan entre las lágrimas internamente reprimidas. Porque la Fe de todos es mayor en el mal y el dolor entre unos y otros, el Reino de los Cielos permanece pero no prevalece, nuestra mala Fe impide que sea visible y se manifieste desde el corazón de cada uno de nosotros… ¿Más cómo podría, si nuestra mala fe fuerza a toda Verdad mantenerse alejada, en lugar de morar en nuestros corazones, a donde siempre pertenece?

Y te pregunto Yo ahora ¿acaso te enseñaron en el albor de tus días, en la niñez de tus sueños, en la adolescencia de tus esperanzas y en la madurez de tus obras, que tu Alma es Una con el Padre y Madre Eternos, que la esencia de tu Ser es inseparable del Espíritu Santo de Dios?, ¿acaso te enseñaron que no estás echo a imagen y semejanza de un Espíritu distinto a tu Yo real?, ¿acaso te enseñaron que el centro del giro de todas las estrellas, la fuente de cada gota sobre el océano no son distintos de tu verdadero Ser?, ¿acaso no te enseñaron que eres pecado y a creer que mereces castigo más que alabanza y bienaventuranza?

Nuevamente te pregunto Yo ahora ¿por qué siempre recibiste hasta con alegría en tu corazón toda esta falsa creencia…?,¿por qué te menosprecias y regocijas creyéndote criatura aparte de Mí, cuando en verdad eres impartible de Mí?, ¿acaso no sabes todavía que si tú crees:?¡Yo Estoy!

Deja un comentario