45- La Oración Trascendental

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LA ORACIÓN ES EL MÁS SIMPLE Y EFICAZ CANAL PARA CONECTARNOS DIRECTAMENTE CON LA TOTALIDAD O DIOS, EN SU ASPECTO CÓSMICO O PERSONAL, SEGÚN LA CONCENTRACIÓN DE NUESTRA IMAGINACIÓN Y DEVOCIÓN. DURANTE LA EVOLUCIÓN DE LA MISMA, EL ALMA PROPIA SE SINTONIZA CON EL ESPÍRITU OMNIPOTENTE Y NUESTRAS SUPLICAS ADQUIEREN PODER PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD. NO EXISTE LÍMITE FÍSICO A LO QUE PUEDE HACERSE MEDIANTE LA PLEGARIA SINCERA CUANDO CONCENTRAMOS TODA LA FUERZA DE NUESTRA VOLUNTAD Y ELEVAMOS EL TONO DE LA ENERGÍA PRÁNICA QUE VIBRA EN NUESTRO INTERIOR Y POR EL AMBIENTE A NUESTRO ALREDEDOR. ASÍ TODA ENFERMEDAD PUEDE DISOLVERSE EN RENOVADA SALUD, LA GUERRA EN PAZ, EL ODIO EN AMOR Y LAS CATÁSTROFES MEDIOAMBIENTALES APACIGUARSE. CUANDO A LA ORACIÓN SUMAMOS LA TÉCNICA DE CONCENTRACIÓN MENTAL DEL SAMYAMA, QUE CONSISTE EN EL FLUJO ININTERRUMPIDO DE UN MISMO PENSAMIENTO SOBRE UN ÚNICO OBJETO DURANTE UN MÍNIMO DE 30 MINUTOS, SE DESHACEN TODOS LOS IMPOSIBLES.

LA FUERZA DEL ESPÍRITU PUEDE TRANSFIGURAR LA REALIDAD. ME TOCÓ EXPERIMENTAR UN CASO EN EL CUAL EN MEDITACIÓN CONTACTÉ LA MENTE DE UN TERRORISTA QUE PLANEABA SECUESTRAR UN AVIÓN. NOTÉ QUE ESTABA OBSESIONADO POR FUERZAS ESPIRITUALES INFERIORES Y ME CONCENTRÉ PARA LIBERARLO DE ELLAS. AL DÍA SIGUIENTE, POR LAS NOTICIAS, DIJERON QUE UN HOMBRE HABÍA INTENTADO SECUESTRAR UNA AERONAVE, PERO QUE LUEGO SE ARREPINTIÓ Y SE ENTREGÓ SIN RESISTENCIA, BAJANDO EL ARMA. MI MADRE TENÍA ESE VUELO, PERO A ÚLTIMO MOMENTO LO CAMBIÓ… TAMBIÉN EN ESTADO SUPERCONSCIENTE ME PRESENTÉ ANTE EL AYATOLLAH KHOEIMENI Y LE PEDÍ POR LA PAZ, ÉL, AL DÍA SIGUIENTE, HIZO CESAR LA SANGRIENTA GUERRA CONTRA IRAK. HE ORADO POR TERCEROS PARA QUE TUVIERAN LA VISIÓN DE DIOS Y HAN RECIBIDO SU GRACIA. DE MODO QUE EXISTE UN PODER INTERNO EN LA NATURALEZA HUMANA Y FUNCIONA. PERO NO PODEMOS HACER TODO LO QUE DESEEMOS, EXISTEN LIMITACIONES KÁRMICAS DISPUESTAS POR LA LEY DE CAUSA Y EFECTO EN ALGUNOS CASOS Y POR LA INTELIGENCIA CÓSMICA EN OTROS.

Budjo Maitreya

Padre Celestial, Madre Divina, Bienamado Dios. Krishna, Moisés, Buda, Jesucristo, Babaji, Alhá, ángeles, santos y sabios de todas las religiones, todos son parte de nuestro verdadero Ser, porque Una es nuestra alma en Dios. Que vuestro universal amor ilumine siempre el corazón de nuestra sincera devoción y mediante vuestra continua bendición seamos capaces de despertar este mismo amor en todos los corazones.

Dios Absoluto y Omnipotente, Tú estás presente en todo, nada existe sin Tu voluntad. Yo soy Tu directa manifestación. Tú estás en mí. Manifiesta toda Tu Conciencia, Existencia y Dicha en mi cuerpo, mente y espíritu.

La meditación nos conecta con la infinita potencia de la existencia de Dios, mientras que la oración es el método eficaz para la extracción simple de su omnipotencia y lograr en el plano de la realidad expresar la Ley de los Milagros. Jesús nos enseñó que no debemos orar como extraños ante el Señor, sino como sus más amados hijos, y como tales con total potestad para modificar la naturaleza de los hechos.

Nuestra concentración debe ser tal que elimine en sí toda duda. La fe en la futura materialización del pedido tiene que alcanzar total convencimiento. Debe repetirse la afirmación en forma mental silenciosa, hasta que impregne el subconsciente y desde allí se expanda hacia el superconsciente, visualizando aquello que deseamos materializar.

La oración debe formularse en tiempo presente. Al realizarla, debemos focalizar nuestra concentración en el entrecejo, foco de la conciencia espiritual. Debemos eliminar todo pensamiento negativo y reemplazarlo por su opuesto positivo y emitir ondas de paz y bienestar en beneficio de todos los seres, procurando reemplazar con amor el sentimiento de odio hacia las personas que más rechazamos.

Aprender a orar es tan importante como aprender a respirar. Si no usamos correctamente la técnica, nos veremos privados del acceso al uso ilimitado del Poder Divino para atender los distintos desafíos de nuestra vida, así como para ayudar a terceros. El método es simple, primero hay que amar a Dios por encima de todo y saber concentrarnos y sostener una diaria rutina de meditación para sintonizar nuestra alma con el Infinito.

Si nuestros deseos son para bien de todos y para nuestro bien, Dios nos los concederá. Es posible que primero quiera ponernos a prueba, pero si gozamos de los méritos suficientes finalmente nos dará lo pedido. Si algún deseo no es obtenido, es posible que se deba a nuestra negligencia o porque oculte un daño para nuestra persona y el Señor evita así que se materialice. Meditando y preguntando directamente a Dios, vendrán todas las respuestas. Él además de nuestro Padre, es nuestro más fiel amigo. Aprendiendo a silenciar la mente, podemos lograr escucharlo y permanecer en contacto íntimo con Él.

Los pensamientos son vibraciones de energía, cuando están enfocados en Dios, están recargados por el Verbo Divino. Las afirmaciones positivas son buenas, pero carecen del poder divino. La oración impregna de omnipotencia nuestros más justos deseos y si lo merecemos, se convierten en realidad. Si pedimos con fe, Dios siempre está presente y nuestra necesidad será concedida. Al orar debemos enfocarnos en:

tiempo presente,
pedir con precisión y
sostener el pensamiento en fase positiva.
Es la regla de las 3 P.

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