40 -Mantra Yoga

Este escrito no pretende ser más que una introducción, a modo de ensayo, sobre el tema y una recopilación de mantras, que te podrán ser de utilidad. Nada hay más importante en la vida que saber atraer bendiciones del Cielo, porque si éstas nos faltan, rápidamente nos encontramos en el infierno. La ciencia del Mantra Yoga es un auxilio para modificar la mente en su aspecto positivo y sostenerla en tal estado indefinidamente. Esto causa que nuestras acciones estén igualmente impregnadas de energía positiva y gozamos así de una especial protección. Cada mantra tiene un uso específico por lo que lo podemos aplicar para cada necesidad. Importa la cantidad de veces que lo repitamos, la correcta pronunciación y sobre todo la fe. Si no creemos, nada sucederá, todo seguirá igual. Sin fe y sin concentración mental, el mantra no funciona. Debe estar impregnado de conciencia. Esto lo sabemos al practicar el Ave María o el Padre Nuestro. Los principios operativos son universales. Un ateo puede usarlos. Logrará que su cerebro funcione a sincronía Alfa y ahí se detendrá su evolución. Por su falta de fe no se conectará con la fuente de Existencia Total y no desarrollará Conciencia Unificada. Esa es la limitación del ateo. No logrará trascender la conciencia del cuerpo físico. La concentración mental sobre el mantra es la forma más simple y eficaz para detener el río incesante de los pensamientos y sumergir el Yo en el silencio, en la propia fuente de Existencia Eterna. Es una de las formas de meditación más antiguas que se conocen.
SIGNIFICADO DEL MANTRA
Mantra: मन्त्र en alfabeto Devanagari. El término mantra es originario de la India. Man significa mente, y tra tiene el significado de protección o instrumento de protección y liberación, que se utiliza para escribir el sánscrito. El uso de los mantras permite una transmutación de alto nivel energético en nuestro interior y exterior. Son miles los mantras que se utilizan junto a los mudras (posiciones sagradas) durante las meditaciones, sanaciones o prácticas de autocuración.
Pueden ser monosilábicos o formados por varias palabras. Por regla, cuantos más cortos sean, más eficaces son.
Son utilizados para proteger a la mente del estrés y la ansiedad, tienen origen en Asia, y cada vez son más utilizados en Occidente.
El sánscrito evolucionó de una manera que cada sonido está conectado con un estado particular de conciencia, de esa manera, un mantra en sánscrito, si lo repites una y otra vez, te llevará a un determinado estado de conciencia.
El término mantra aparece por primera vez en el Rig-Veda (el texto más antiguo de la India, de mediados del II milenio AC). Se lo consideraba un instrumento del pensamiento (oración, ruego, himno de adoración, canción, palabra de poder).
En el budismo tibetano se considera que cada mantra corresponde con un aspecto de la iluminación y que al recitarlo uno se identifica con ese aspecto de la mente iluminada. Por tanto, la recitación del mantra es una forma de realización trascendental. Según la creencia budista dejar escrito el mantra tendría el mismo efecto que pronunciarlo.
En la psicología, mantra significa la repetición neurótica del sujeto a fin de fijar y reforzar un pensamiento circular.
Además de producir un alto nivel vibracional energético, tranquilizan a la mente al concentrarla en la repetición de un mismo sonido, durante períodos de 20 minutos a una hora promedio. De esta forma todos los pensamientos incorrectos se van disolviendo hasta que sólo queda la plena conciencia en forma totalmente libre y lúcida. La practica intensa permite que en cada nueva ocasión sea más fácil y rápido alcanzar este estado de plena conciencia, por lo que el prácticamente va logrando un paulatino control sobre su mente y estados de la conciencia.
El mantra puede ser una palabra monosilábica como Om, o estar integrado por un grupo de palabras, con variedad de tonos abstractos. Tiene fundamental importancia el sonido, junto con el significado. En la India hace siglos que los mantras vienen siendo utilizados por la población.
Los hindúes sostienen que todo lo que existe está hecho de sonidos, y que cada cosa tiene una representación simbólica de energía que la compone. A esto lo denominan el sonido raíz. La técnica de los mantras es poner a la mente en resonancia con la forma de energía que es invocada por su significado. De esta forma, según también los hindúes, se lograría total control sobre cualquier cosa externa y sobre la mente y todo pensamiento.
Los mantras originales se encuentran en sánscrito, que es el idioma sagrado de los hindúes. Son palabras que al pronunciarlas con los labios o con la mente, producen un sonido, una vibración y por tanto un color específico. Son consideradas en la India palabras mágicas, porque al pronunciarlas producen una alta energía vibracional.
El Padre Nuestro y el Ave María, junto a otras oraciones de la cristiandad, también pueden ser considerados de mantras, mediante su repetición se obtiene tranquilidad, paz y protección.
Los antiguos mantras conservados por los tibetanos y los hindúes, son los más conocidos en Occidente. El más común de la India es el mantra de agradecimiento, conocido como Gayatri, que se canta al amanecer con la salida del sol, dice: “Medito en Aquel gran Ser creador del Universo, quiera Él iluminar mi mente”.
Los chakras, ruedas o vértices energéticos que se ubican a lo largo de la columna espinal, tienen correspondencia con un elemento y con un sonido en especial.
Tierra: LAM
Agua: VAM
Fuego: RAM
Ajna: OM o AUM
Para activar los chakras se puede repetir mentalmente la siguiente invocación:
“Om, Lam, Vam, Ram, Om”.
En las distintas culturas y religiones existen variados mantras. Veamos algunos ejemplos:
OM: Es considerado el sonido primordial, el sonido de todos los sonidos formador del universo.
OM AH HUM: Tres sílabas semillas de gran poder, que se utilizan para las finalidades siguientes: a) purificar la atmósfera antes de emprender un ritual o una meditación; b) trasmutar una ofrenda material en su contrapartida espiritual.
OM: Chakra Coronario
AH: Chakra de la Garganta
HUM: Chakra Crístico
OM MANI PADME HUM: Significa “la joya del loto que reside dentro”. Mani Padme representa la joya del loto, la sabiduría esencial, la esencia divina, mientras que Hum representa la realidad sin límites. HUM, une lo individual con lo universal. No es necesario intelectualizar el “significado” o la simbología del mantra para que su sonido ejerza sus efectos.
OM MARITZE MAM SOHA: Mantra para destrabar situaciones.
PRONUNCIACION: Pronunciados en voz alta o mentalmente, interiormente de forma rítmica y repetitiva. El sánscrito es silábico. Algunas tradiciones hindúes utilizan un mapala, es como un rosario con 108 cuentas. En el budismo lo llaman mala con 108 cuentas, y puedes recitar los mantras, las veces que quieras. Los maestros aconsejan recitarlos también cada vez que nuestra mente necesite en un trabajo toda nuestra atención, para mantenerla limpia y purificar nuestro entorno evitando los pensamientos negativos.
ALGUNOS MANTRAS CONOCIDOS
Om mani padme hum
El mantra Hare Krishna (dedicado al dios Krishna, Rama y Jari, más tarde se lo interpretó como adorando únicamente a Krishná ―y Rama sería un apócope de Radha Ramana (Krishná, el placer de Radha)― y a su consorte Hare(Radha):
Hare Krishná, hare Krishná, / Krishná Krishná, hare hare
hare Rama, hare Rama / Rama Rama, hare hare
Om namah Shivaya (dedicado al Shivá)
om namo naraianaia (Vishnu).
om namo bhagavate vasudeva (Vasudeva)
om sri ramaya namah (Rama).
om sri durgayai namah (Durga).
om sri majá ganapataie (dios elefante Ganesha.
om sri majá laksmiai namah (diosa Laksmi).
om sri janumate namah (dios mono Januman).
om aim sárasuatiai namah (Sarasvati, diosa del conocimiento).
om tare tuttare ture sojá (Tara, diosa budista).
Majá mritiunyaia
Mantra Gáiatri
gate gate paragate parasangate bodhi suajá (mantra del Sutra del Corazón en el Pragña-paramita-sutra).
La oración mámtrica, consiste en la constante repetición mental de una sílaba, palabra o conjunto de palabras integradas en una afirmación positiva. Como técnica, funciona en forma totalmente automática e independiente de los sistemas individuales de creencias, por lo que no es precondición la fe durante su uso y aplicación, para que sus alcances se cumplan satisfactoriamente. Su fundamento radica en la fisiología del proceso de pensamiento cerebral. No apunta a un autocontrol sobre nada específico, pero en sí misma la técnica permite un autocontrol indirecto sobre las causas de enfermedad y perturbación mental. Su objetivo es:
Convertir el interno mental personal, del sujeto operador, en una sola onda de pensamiento coherente positivo.
Inducir una relajación profunda y completa del sistema nervioso, lo que deshace el estrés y permite un autocontrol preventivo de su resurgimiento.
Pensar unidireccionalmente y naturalmente, sin tensiones.
Desarrollar el estado de mente activamente alerta y receptivo, acompañado de un profundo reposo o relajación fisiológica.
Eliminar contradicciones y liberar el poder de voluntad unidireccional.
Deshacer las barreras de creencias y de la comprensión intelectual.
Reemplazar la inquietud mental por una conciencia de excitación mínima o estabilidad de calma constante.
Obtener un descanso más profundo que durante el sueño.
Despertar la conciencia en estado de alerta hipometabólico (reposo profundo).
Reducir la actividad mental y fisiológica tendiendo a cero.
A menor actividad, mayor orden natural interno de unidad cuerpo y mente.
Regularidad constante: 30 minutos al despertarse y 30 minutos antes del sueño.
Sentado es la forma de realizar la práctica.
Supresión natural del excesivo desear.
Cesación natural del continuo proceso de pensamiento.
Trascender la conciencia individual (Conciencia Trascendental).
El mantra opera sobre la mente subconsciente. La diferencia de operar mediante el poder de la fe, es que esta permite alcanzar el plano divino y el estado superconsciente.
De acuerdo a las creencias védicas, el conocimiento del nombre de los dioses y recitarlo en forma de mantras otorga poder sobre los mismos y el desarrollo de algunas de sus facultades. El budismo no utilizó los mantras hasta que surgieron las tradiciones del Mahayana, las cuales incorporaron elementos de una práctica espiritual no budista, conocida como “Tantra”.
El Tantra utilizaba profusamente los mantras para comunicarse con los dioses e influir en ellos y el budismo adoptó esa metodología como un medio para entrar en contacto con las cualidades de la iluminación, práctica que fue evolucionando hasta llegar a la actualidad.
El Mahâyâna había desarrollado ya un “panteón” de figuras simbólicas con forma humana, que representaban la diversidad del estado iluminado. Dado su estrecho contacto con las tradiciones tántricas, era natural que estos Budas y Bodhisattvas arquetípicos llegaran a relacionarse con ciertas sílabas y mantras en particular.
Fundamentalmente, la repetición del mantra anula el fluir del pensamiento y aquieta la mente, introduciendo el consciente en el silencio y en la vacuidad.
Se recomienda que el mantra sea pronunciado en forma correcta para que su efecto sea eficaz. Los mantras están formados por largas frases con estrofas, mientras que dentro del hinduismo clásico los himnos a los dioses son concebidos como “Cadenas de mantras”, donde cada uno es una estrofa o un verso, este principio existe también en las letanías budistas.
Para que un mantra surta efecto, no es necesario entender el idioma del mantra. El sólo sonido del mantra, trae el efecto deseado.
Los mantras emplean los mismos canales subliminales que la música y los anuncios publicitarios, aunque con intenciones mucho más benéficas.
No es necesario intelectualizar el “significado” o la simbología del mantra para que su sonido ejerza sus efectos sobre nosotros. El ritmo
sonoro funcionará en el plano inconsciente y acabará por saturar los pensamientos conscientes, lo cual a su vez, afectará a los ritmos. De
hecho, parte de la magia del mantra consiste en que no se debe reflexionar sobre su sentido, pues sólo así trascenderemos los aspectos
fragmentarios de la mente consciente y percibiremos la unidad subyacente.
Se comienza recitando el mantra en voz alta, para pasar luego a repetirlo en forma mental rítmica y repetitiva. Los hindúes, como ayuda, utilizan un mapala, una suerte de rosario de 108 cuentas para recitar cada mantra en ciclos exactos al alba y a la puesta del sol.
Cuando falta la concentración o la mente enfrenta circunstancias impuras, son ocasiones apropiadas para practicar la repetición del mantra.

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