62- El Hatha Yoga Equilibra Cuerpo & Mente

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El Hatha Yoga es el balance entre el cuerpo y la mente. Algunos lo consideran como una disciplina inferior frente al Raja Yoga o al Gñana Yoga, pero cuando sufrimos física o mentalmente es porque hemos perdido el balance natural original del binomio entre soma y psiquis. La palabra Hatha contiene los dos opuestos fundamentales: la luna y el sol, lo femenino y lo masculino, lo flexible y lo rígido. Los dos elementos del Tao primordial. El equilibrio entre ambos es la garantía del bienestar y de la salud. Cuando perdemos el balance nos vemos privados de la paz interna y de la correcta concentración. El Hatha Yoga identificado como el de las asanas, nos ayuda a centrarnos y a recuperar rápidamente el equilibrio perdido. Una correcta autodisciplina debe contener una rutina de posturas para asegurar la flexibilidad y la salud de todo el organismo en general.

En los ejercicios físicos comunes todo es movimiento, durante las asanas el movimiento forma parte del 5% de cada postura, el resto es inmovilidad y respiración profunda haciendo posible la tarea de la relajación de una gran zona del cuerpo. Mediante cada postura el Hatha Yoga brinda un balance especializado del cuerpo y de la mente como ningún otro ejercicio puede brindarlo. Uno experimenta como el físico, la mente y el alma ingresan en fase de armonía. Debido a que la paz y el equilibrio no se presentan inmediatamente la gente poco experimentada confunde la disciplina con un simple ejercicio físico. Algunas personas ven las posturas y las cuestionan, las encuentran más complicadas de lo que realmente son y de esta forma crean obstáculos mentales para poder flexibilizar luego sus cuerpos y armar las posturas que criticaron. Un ejemplo es la sirshasana, la postura de cabeza, donde dos personas diferentes pueden permanecer tiempos diferentes en la misma. ¿Qué determina esto? La técnica es la misma, y es enseñada por el mismo profesor. Pero la causa es de aspecto psicológico, cada asana trabaja sobre nuestra mente tanto como sobre nuestro cuerpo. En sirshana se da la conexión con nuestros miedos a caer y lastimarnos. Objetivamente, desde lo mecánico, la postura es más estable que estando de pie, porque apoya la cabeza y los brazos formando un triángulo. Pero actúa el miedo en la mente y esto hace perder el equilibrio. No hay razón lógica para tener miedo, pero muchos lo tienen y de hecho demoran meses en abandonar el apoyo de la pared.

Tener pensamientos positivos durante la práctica de las asanas ayuda a hacerlas mejor. La Sirshana en especial eleva desde el plano subconsciente miedos internos que no sabíamos que existían, pero que forman parte del bagaje de nuestro ser. Evidentemente no podemos recordar todos los hechos de nuestro pasado y la forma en que nos impactaron y cómo quedaron grabados en nuestro subconsciente. Pero lo cierto es que se encuentran almacenados allí y determinan en una muy importante medida nuestro carácter. Forman parte de nuestra mente. Aunque no los podamos ver, nuestros miedos siempre están presentes. Ahora, si es verdad que existen vidas pasadas, imaginemos la acumulación de todos estos miedos hacia atrás y presionando hacia el presente. ¿Cómo podemos deshacer todos estos núcleos de tensiones y miedos del pasado, que no podemos ver? El Hatha Yoga puede ayudarnos mucho. Las asanas reconocen en nuestro cuerpo y en nuestra mente estas tensiones latentes en forma de bloqueos físicos y mentales. Al perseverar en las posturas se van aflojando y disolviendo. Mediante estas señales vamos descubriendo las zonas sobre las que debemos trabajar. Normalmente la mente y el ego nos distraen y obstruyen, porque se aferran al pasado y no quieren deshacerse de él. Esta dualidad se manifiesta en forma de dolores para evitar realizar las asanas y desanimar al practicante, obligándole a llegar a pensar que “el Yoga no es bueno para mí”.

La práctica lo es todo, mediante la continuidad en la serie de posturas, el sistema nervioso va desalojando sus nudos de tensiones y las impresiones subyacentes o samskaras se van disolviendo, de modo que poco a poco todos los obstáculos físicos, mentales y espirituales se irán removiendo al insistir con la práctica. Esta relajación más intensa y mayor claridad mental se reflejan hacia la vida cotidiana y pronto se producen resultados positivos, donde uno es más eficiente en todas las tareas que realiza y aprende a valorizarse más por ello. El trabajo del Hatha Yoga es integral, remueve todos los contenidos de nuestro Ser. Somos diferentes antes y después de la práctica. Al sostener las posturas se logra deshacer las trabas internas. Esto es científico. Sin éste estrés acumulado logramos mayor energía y seguridad para realizar nuevos emprendimientos y para realizarnos en la vida. El Yoga, absolutamente, es la mejor terapia de todas, remueve todos los obstáculos internos. Usted no es igual antes y después de practicar. Esto lo han comprobado millones de personas en todo el mundo. El Hatha Yoga controla la mente a través del cuerpo, mientras que el Raja Yoga lo hace directamente a través de la mente. Esa es la diferencia básica entre ambas disciplinas.

Las personas no son educadas, sino que son procesadas por el sistema para formar parte del mismo al convertirse en individuos adultos y productivos. Ese es el objetivo de la enseñanza que reciben. Bajo este orden de cosas el dinero y la tarjeta de crédito son el principal estímulo. La máxima importancia en la vida es lo que se puede comprar. Eso es lo que nos asigna valor. En toda la cadena no hay respuestas a cuestiones trascendentes. Todo funciona para el mercado de consumo, desde el presidente hasta el obrero más humilde, todos forman parte del mismo engranaje infernal que a todos deja vacíos y enferma.

Según el Vedanta las preguntas más importantes que uno puede hacerse para conocerse a sí mismo son: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué estoy haciendo aquí? Millones de personas pasan por la vida sin haberse formulado estas preguntas fundamentales nunca. Muchos otros se las preguntan, pero no han encontrado los medios adecuados para responderlas. El motivo es que el intelecto es el poder que crea las preguntas, pero se encuentra incapacitado para dar las respuestas. El intelecto es realmente muy limitado y no puede escapar de los conceptos de espacio, tiempo y causalidad. Pero el ego y la ignorancia nos hacen creer que el intelecto es capaz de lograr cualquier cosa, cuando no es así. La Vedanta enseña que la mente es muy limitada en su capacidad de aprehender la realidad. Vivimos entre dos límites extremos: uno es el nacimiento y el otro es la muerte. No podemos recordar experiencias anteriores a nuestro nacimiento. Algunos yoguis pueden recordar vidas pasadas, pero son flashes subjetivos dentro del campo de la imaginación. Y está el otro extremo, la muerte, sobre el cual nadie sabe lo que sucede al pasar hacia el otro lado. Suponen, pero no saben en concreto.

Las limitaciones también se extienden a los cinco sentidos. Las águilas tienen una visión 20 veces más aguda que la humana, los lobos tienen visión infrarroja, los murciélagos captan ultrasonido. Nuestra mente además sólo puede trabajar por dentro de las tres dimensiones de profundidad, altura y ancho. El tiempo y el espacio no existen en sí mismos, son una creación de la mente, a partir de un punto de referencia. Desde la manifestación del espacio tiempo vivimos atrapados en su entretejido como por dentro de un acuario. Conocer lo que hay adentro del entretejido del espacio tiempo lo llamamos ciencia. Por fuera de esta finitud de nuestro horizonte de sucesos se encuentra el infinito. Lo que nuestra mente se encuentra incapacitada para conocer directamente. Si en plena noche alzamos la vista podemos contemplar alrededor de 7.000 estrellas visibles, con los telescopios, podemos ver los 400 mil millones de estrellas de Vía Láctea, y con el Hubble descubrir un universo compuesto por quintillones de galaxias. Todo lo creado tiene naturaleza infinita, siendo un reflejo de su Creador. Siendo la mente y el intelecto, instrumentos tan limitados ¿cómo hacer para contactar y conocer a Dios directamente? El Yoga Vedanta nos indica que el medio a nuestro alcance es la intuición, afirma que las respuestas a las grandes preguntas, ya están dentro nuestro. Mediante experiencias causadas mediante la meditación de absorción, la mente se detiene, la función del intelecto acaba y comienza el recorrido interno de la intuición. Es cuando nos hacemos aptos para percibir directamente a Dios.

El Vedanta es la revelación de la trascendencia divina en la naturaleza interna del hombre. Fueron comunicados directamente a los rishis, o sabios antiguos de la India, que los compilaron y de esta forma nos transmitieron el conocimiento interno. Los Vedas son los libros de sabiduría más antiguos que se conocen. Son el equivalente a la Biblia y a los Diez Mandamientos que le fueron transmitidos directamente por Dios a Moisés. El Vedanta o los Vedas son Brahmavidya, brahma (el absoluto) vidya (sabiduría). En ellos se encuentran las respuestas a las preguntas fundamentales. Para poder receptarlas debemos saber abandonar el intelecto y desarrollar la intuición. Mediante este conocimiento de revelación el ser humano puede deshacerse de su creencia como ser de carne y hueso y despertar plenamente en Espíritu Divino. Todo el Vedanta nos dice “Tú eres Dios”. Pero no se trata del cuerpo, de la mente, del ego. Nos enseña a decir “neti”, es decir “no esto”. Cuando agotamos la negación de lo ilusorio sobre nuestro ser trascendental, queda lo esencial existencial: Eso es Dios mismo, lo que “Tú Eres”. El Vedanta enseña que Dios no está en el altar, en las iglesias, ni en las mezquitas. Enseña que el Alma inmortal es sólo Una con lo Absoluto. Lo que cada uno es, en esencia, no es diferente del Infinito. No somos hijos de Dios. Somos Él mismo. Sólo que por culpa del engaño de la mente y el ego lo hemos olvidado. La práctica del Yoga nos permite recuperar el recuerdo de nuestra Divinidad olvidada. Mediante la intuición ardiente volvemos a percibir las ondas vibratorias del Espíritu en nuestro Ser Inmortal.

Cuando a la pregunta ¿Quién soy yo? La respuesta inmediata es Dios, todo el acontecer cambia. Vemos que toda la acción sobre el mundo y todos los seres es sólo Dios en acción. Y desde esta Conciencia Amplificada y sintonizada con la realidad divina descubrimos que podemos interaccionar sin límite alguno, salvo la capacidad de la propia imaginación. La intuición no ve separación, sino unidad en la esencia de todas las cosas. Así es posible hacer realidad el mandamiento de Jesús “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Sumergidos en Dios, todos los seres son tú mismo Ser. No puedes dañarlos sin dañarte a ti mismo. Mientras en la sociedad no avancemos hacia este tipo de conciencia, se mantendrán las divisiones y junto con ellas, los odios y todo tipo de violencia. El fin del sufrimiento para la humanidad sólo llegará si los individuos aprenden a desalojar la carga de estrés y a desarrollar su intuición. Mientras no busquen sinceramente a Dios, permanecerán en ignorancia y por tanto vivirán en pecado, practicando bajo múltiples formas el matarse los unos a los otros. La paz plena sólo surge del conocerse a sí mismo, y sin Dios esto no es posible.

La superior tecnología de la paz consiste en enseñar que Dios duerme en cada uno. El hombre debe hacer el esfuerzo necesario y suficiente para conocerse a sí mismo en Dios, sólo así logrará armonía con el universo y con todos los seres y sus acciones serán correctas, porque emanarán de un núcleo de conocimiento superior. Las religiones que promueven la adoración a Dios como un Ser aislado y diferente del alma humana, confinan a sus creyentes a una realidad imaginaria de dualidad e ignorancia, de difícil escape.

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