58- Ahimsa, No Violencia

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AHIMSA ES NO VIOLENCIA, ES EL VOTO FUNDAMENTAL DE UN YOGUI, EL QUE LO LLEVARÁ MÁS LEJOS EN SU CAMINO DE UNIÓN CON LA DIVINIDAD. AL PRACTICAR LA NO VIOLENCIA, TÚ YA NO INSULTAS, NO REPROCHAS NI CRITICAS, NUNCA TE VENGAS, NI DESEAS OFENDER A NADIE, PESE A QUE RECIBAS LA MÁS EXTREMA PROVOCACIÓN. NO GIUARDAS NI UN SOLO MAL PENSAMIENTO CONTRA NADIE. TU MENTE ES TOTALMENTE PURA. ESTÁS PREPARADO PARA PERDER INCLUSO TU VIDA EN DEFENSA DE LA CAUSA DE LA VERDAD. SIN PRACTICAR INTENSAMENTE AHIMSA, NO ES POSIBLE FRUCTIFICAR PLENAMENTE EL CORAZÓN DE LA COMPASIÓN HACIA TODOS LOS SERES.

En el camino hacia la divinización del hombre el primer paso consiste en la eliminación de su naturaleza animal, o Pasu-Suabhava, que es fuente de toda crueldad. Ahimsa erradica esta naturaleza primitiva y permite el amor universal.
El amor divino o Prem, es el otro nombre de Ahimsa. La práctica de Ahimsa desarrolla el amor y la percepción directa de la verdad de la existencia de Dios. Ambos van juntos. Donde hay amor, hay Ahimsa y viceversa. Donde hay ambos, siempre se presenta el servicio desinteresado. Todas estas virtudes van juntas.
Sólo mediante la no violencia es posible alcanzar la paz plena, no dañando a ningún ser vivo. Todos los hombres iluminados enseñaron el camino del amor, la no violencia y el servicio desinteresado para lograr la liberación del alma. La no violencia es la principal virtud del hombre perfecto, el único medio para alcanzar la salvación y para desarrollar profunda paz y dicha.
El amor y la paz son la religión universal. La no violencia es el único mensaje. Ahimsa es el primer y último deber del hombre superior. La abstención de causar daño a cualquier criatura viva es la fuente de toda ética y toda verdadera fuerza espiritual.
El significado de Ahimsa es no dañar, no matar. Es la absoluta abstinencia de causar daño a cualquier criatura viva, ya sea en pensamiento, palabra u obra. Para no dañar es necesario el estricto control de la mente, la boca y las manos. Deben convertirse en instrumentos completamente inofensivos y útiles solamente para el amor. Pero Ahimsa no se limita sólo al no dañar, a un no hacer en forma negativa. Es mucho más, es la expansión del Ser en amor cósmico y en acción positiva. Es el desarrollo de la mente en que todas las semillas del mal y el odio son reemplazadas por el amor. Ahimsa es también sacrificio y perdón. Es el secreto de la energía divina del santo, la fuente de su verdadero poder.
Ahimsa no es para los débiles sino para los fuertes. Si te critican, si te golpean, no debes responder con rencor, venganza, ni con violencia sino con una sonrisa y con paz. Es la conducta del fuerte.
El voto de Ahimsa se rompe al mostrar desprecio hacia el prójimo, por tener antipatía o un prejuicio irracional hacia otro, por mostrarse iracundo hacia terceros, por odiar cualquier persona, por abusar de alguien, por hablar mal de otros, por murmurar o difamar, por guardar pensamientos de odio, por proferir mentiras o por causar la ruina de otras personas.
La violencia o Himsa, se encuentra presente en las simples palabras duras y desagradables. En el mal trato hacia las personas inferiores. En los actos que hieren de algún modo los sentimientos de los demás, en toda expresión donde el tono de voz y las palabras duras alteran la armonía. Todo esto es también Himsa. Menospreciar a cualquier persona ante los demás, es un daño deliberado. Estar de acuerdo con los malos actos de terceros constituye un daño indirecto. No tener éxito en ayudar a alguien o negarse en acudir en auxilio de un doliente son maneras de dañar. Se trata del pecado de omisión. Si practicas Ahimsa debes evitar toda rudeza, directa o indirecta, positiva o negativa, inmediata o posterior. No dejes de practicar Ahimsa y conviértete en divino. Ahimsa y Dios son la misma esencia de verdad.
Cuando practicas Ahimsa sometes a tu ego y tu acción es correcta, tu mente se mantiene iluminada y te encaminas hacia la liberación. Tal es el poder de Ahimsa. No dejes de practicar Ahimsa.
Examina siempre tu mente para detectar los pensamientos subconscientes de venganza y de odio. Obsérvalos internamente mediante la concentración de la meditación y disuélvelos. No permitas que se conviertan en palabras y aniden en tu cuerpo en forma de tensiones. Si eres atento en esto, lo lograrás, el fuego de la meditación quema los malos samskaras. Mediante la concentración controlas el cuerpo y la palabra, y mediante éstos a las malas semillas de tu subconsciente, que al observarlas indiferente, te liberas de ellas. No respondas a las agresiones, ofrece la otra mejilla, esto desarmará a tus enemigos. Al no encontrar oposición de tu parte, tus oponentes se calmarán. No pronuncies malas palabras contra nadie. Observa silencio o Mouna. Practica el perdón, o Kshama. Abre tu corazón a la compasión ilimitada. Vence el apego a tu ego, o Abhimana, esta es la verdadera raíz de todo sufrimiento. Ahimsa es el camino del amor y la felicidad duradera.
Evita todo pensamiento de dañar a terceros. Tu Ser mora en todos los seres. Todos somos manifestaciones de un Dios único. Al hacer daño a otros, dañas tu propio sagrado Ser. Cumples con la Ley Divina, sólo cuando amas a todos, cuando sirves a todos. Practica no odiar a nadie. No insultar a nadie, no pensar mal de nadie, no dañar a nadie en pensamiento, palabra y obra. Contempla tu Ser en todos los seres y expande desde tu corazón el espíritu de la no violencia. Esta es la virtud central.
El poder del alma se expresa a través de la no violencia. El odio cede ante la presencia del amor. El odio se disuelve ante el ejercicio de Ahimsa. Su práctica desarrolla al máximo el poder de la voluntad divina. Uno que practica así es capaz de mover al mundo, cambiar el corazón de sus enemigos. Atar y desatar las cosas, y hasta las fuerzas naturales. El poder de la no violencia es inteligente y sutil, pero tan poderoso como la fuerza del magnetismo y la electricidad. La ley de Ahimsa es exacta, si uno la conoce, puede aplicarla como la ley de gravitación y operar milagros sobre las personas y la naturaleza.
Ahimsa es más poderosa que el intelecto. Es fácil desarrollar el intelecto, pero es difícil abrir el corazón a la compasión universal. Quien practica intensamente Ahimsa logra un gran magnetismo a su alrededor y las personas en su cercanía pierden naturalmente su agresividad.
La no violencia absoluta es imposible, porque al caminar, al sentarnos, al comer, al dormir y al beber, matamos incontables criaturas microscópicas. Toda criatura al vivir, daña a otras. Lo importante es que no exista intención de matar en nuestra mente. Sólo mediante la práctica constante de Ahimsa es que se convierte en posible la realización del Ser Supremo.

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