5- La meditacion devocional

5

 

Existe una gran diferencia entre la meditación introspectiva y la devocional. Por la primera se obtiene ecuanimidad y paz plena, por la segunda amor incondicional y el conocimiento personal y directo de Dios. Al centrar el pensamiento en la Divinidad, el meditador atrae sobre sí la presencia del Espíritu Eterno y se confunde con su esencia. Hay un sumergir el propio ser en la existencia Absoluta del Señor. Esta entrega desarrolla el amor divino en el alma y por el arte de la práctica basta recordar uno de estos estados para ingresar en el trance respectivo. De inmediato se produce una relajación instantánea de todo el cuerpo y la mente toma refugio a los pies del Creador. Este resultado es mucho más rápido y eficaz que durante la simple introspección y la recitación mental de mantras. El amor divino una vez que es probado, liberado y ejercitado gozosamente, nos introduce velozmente en las mayores alturas del trance. Durante el arrobamiento que transcurre cuando la criatura se confunde con el Creador, llega el silencio, cuando el observador y lo observado se diluyen del campo de la percepción y queda el contacto con el Vacío Trascendental, del cual provienen tanto el Espíritu Supremo como el alma individual. Es posible realizar entonces en la sangre, en el cuerpo y en la mente, la raíz y el sentido último de la Vida y comprender la Verdad que toda existencia es sagrada.

Para desarrollar la meditación devocional basta fijar la mente sobre una de las formas personales de Dios, ya sea como Padre o Madre Divinos, o bajo la apariencia de uno de sus avatares: Buda, Krishna, Cristo, Babaji. Es muy difícil al principio lograr la unión con Dios Impersonal, por eso debemos acudir a sus manifestaciones temporales y encarnaciones divinas. Sí, amar a Dios es el medio más rápido y seguro de poder alcanzar la liberación en una misma vida. Al concentrar la esencia del alma sobre Dios durante las distintas etapas de la meditación saboreamos de su omnipresencia, omnipotencia y omnisciencia. Sufrimos un proceso mediante el cual nuestra conciencia individual se expande por dentro de la Mente Universal de Dios. Nos divinizamos y avanzamos en santidad. Sólo el contacto con Dios nos vuelve completamente puros. Sí Dios es el centro de nuestra vida, la misma está iluminada bajo un sentido de verdad trascendental.

Deja un comentario