18- Yoga Sutras

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El ego o Yo individual debe su característica a la identificación con el cuerpo físico, la mente y la ley causal. Tal hecho lo sujeta a la rueda interminable de las reencarnaciones. Llegado determinado momento, el ego busca su liberación de todas las limitaciones que lo afligen. Como no se conoce a Sí mismo por fuera de esta identificación, busca refugio en el Señor, que es la única causa del devenir. Dios es la fuente de la verdadera dicha suprema y de todo conocimiento, en su propia naturaleza es Omnipresente y la causa eficiente y material del universo. Cuando el Alma logra la unificación final con el Infinito, se produce la destrucción y liberación del ego.
Se desconoce el momento en que tuvo origen el ego, pero se sabe que éste depende de la identificación con el cuerpo físico, la mente y la ley causal. De esta forma surge el “Yo” psicológico y a su vez éste se mantiene fijo sobre la conciencia mediante el fluir de los pensamientos. Al concentrar la mente sobre un único pensamiento sobre Dios, ésta se absorbe en estado de Conciencia Pura y se produce el cese de pensamientos. En ese momento el ego se encuentra ausente. Es posible así la percepción de propia existencia sin presencia del “Yo” psicológico, libre de las limitaciones propias de esta condición de conciencia. La conciencia ausente de pensamientos y de percepción de los sentidos no es el estado propio de la mente en blanco sino de una intensa Conciencia de Sí Mismo, es la condición de la conciencia revertida sobre sí, libre de toda distracción. El reflejo del Alma Pura. Este es el estado propio de unión con Dios, en la naturaleza fundamental de la esencia de nuestra existencia. Esta realización se logra de a momentos durante la Meditación Sináptica y durante períodos más prolongados en meditaciones de absorción de la mente en la Presencia Interna del Señor.
Los Yoga Sutras de Patañjali se remontan al año 200 a 500 antes de Cristo. No se conoce con precisión la fecha de su nacimiento. Desde que fueron escritos se transformaron en el manual de la meditación correcta en la India. Una larga cadena de yoguis los estudiaron y pusieron en práctica, como lo hacen hoy en día. Son numerosísimas las traducciones y comentarios sobre estos sutras. En forma simple y sintética exponen los distintos pasos para controlar la mente y obtener el conocimiento de liberación del alma. Siendo esta la meta suprema, el texto enseña que, el último paso, es renunciar a toda clase de poderes psíquicos. De esta forma la mente cesa de fluctuar, alcanza el desapego perfecto y refleja el alma, produciéndose el conocimiento o percepción directa de la misma.
Los sutras son un tratado de Tecnología Mental, lo cual permite que pueda ser adaptado a otros usos, por ejemplo militares. El interés de esto, radica en que la disciplina militar es lo suficientemente estricta como para realizar practicas intensas, como las descriptas en el texto, y obtener a cambio estados de Superconciencia, que puedan ser aplicados al campo científico-técnico-militar.
Esta perspectiva se basa en que hoy día, son verdaderamente muy pocas las personas que pueden llegar a practicar concentración y meditación durante 8 horas o más corridas. Un programa militar facilitaría éste objetivo. Experimentar con telepatía, telequinesis, teletransportación y otros dones psíquicos, serían parte de los resultados que podrían obtenerse. Y el objetivo esencial consistiría en cómo hacer más fuertes e inteligentes a los seres humanos, sean soldados, científicos o personas comunes. El conocimiento derivado permitiría precisar nuevas experiencias y acumular tecnologías mentales controlables, pasibles de poder ser potencialmente multiplicadas mediante técnicas digitales.
Más de 600 estudios científicos, realizados en 27 universidades, avalan los efectos de la Meditación Trascendental del Maharishi. Efectos que van desde disminuir la delincuencia en las ciudades a afectar el clima, cuando se consigue un número crítico de meditadores, igual a la raíz cuadrada del total de población. En otro orden Paramahansa Yogananda, fundador de Self Realization Fellowship, en Encinitas, Los Ángeles, Estados Unidos, menciona en su libro “Autobiografía de un Yogui”, más milagros o poderes paranormales, exhibidos por distintos yoguis que conoció en la India, que todos los evangelios cristianos juntos.
Si todo esto es verdad, y para determinarlo es necesario abrir una investigación y entrevistar a las personas relacionadas con los hechos, todavía sobrevivientes, será factible activar un programa como el descrito desde la órbita científico-militar, buscando el desarrollo preciso de la Superconciencia.
Tal poder, en lugar de ser usado para matar, puede ser empleado para prevenir situaciones de enfrentamiento en todo el planeta y disuadir a la distancia a las mentes colmadas de odio. Dado que lo que todavía no sabe la comunidad del Maharishi, es como canalizar a larga distancia el efecto de mayor coherencia cerebral sobre otros sujetos. Si la voluntad o deseo de matar de asesinos y terroristas, puede ser influenciado a larga distancia, la paz podrá ser preservada. Este es un correcto uso de la Tecnología Mental, y totalmente justificado.
Si la onda de mayor coherencia cerebral puede ser sintetizada y multiplicada digitalmente, bastará que sea emitida desde los satélites geoestacionarios para que una mayor paz sea difundida por toda la Tierra. Este objetivo no puede ser alcanzado sin realizarse un serio esfuerzo en tal sentido y, para esto, hace falta experimentación con personas que mediten diariamente en forma intensiva, para que las técnicas alcancen el máximo de resultados en el menor tiempo posible. Asimismo, facultades como la levitación, permitirían que la ciencia pueda dominar la antigravedad, lo que nos abriría definitivamente la puerta de la conquista del espacio exterior, al poder enviar mayor cantidad de carga y equipo pesado, con menor energía de impulso.
No hay un límite definido a lo que usted puede lograr en base a este entrenamiento. Todas las mentes son potencialmente omnipotentes y omniscientes, sólo necesitan de la concentración adecuada para desarrollar estas facultades extraordinarias. La superconciencia es el estado oculto de su propia mente, puede aprender a despertarlo y desarrollarlo sometiéndose a ejercitación sistemática. No existe razón para que la mente deba operar por siempre limitada al cuerpo físico, ella puede interactuar ilimitadamente con todo el campo de la Naturaleza a escala del universo. Su primer paso consiste en un cambio sobre su red psicológica, aceptando que el poder de su pensamiento es realmente ilimitado y se extiende más allá de su cuerpo. La meditación intensiva hará el resto.
La mentalidad yogui es dominar todas las fuerzas de la Naturaleza, unir la mente con lo Absoluto y conquistar el control total. Para esto se requiere una completa dedicación y una perfecta concentración, junto a un correcto desapego a las ilusiones del mundo de los sentidos. Esta es la meta máxima. Podemos fijarnos objetivos menos ambiciosos como lograr paz y ecuanimidad interior, junto a un estado de salud estable y una gran energía vital para centrarla en la actividad diaria. Lo mejor es avanzar gradualmente e ir intensificando el entrenamiento en la medida que la experiencia adquirida se acumula, y tanto el cuerpo como la mente se adaptan a los nuevos hábitos.
LOS SUTRAS
Patañjali expone el Yoga en forma científica y lo comprime en solo 196 aforismos. El Yoga, como disciplina, permite sintonizar mente y cuerpo con el alma.
Según leyendas, Patañjali era un alma evolucionada encarnada por voluntad propia, para ayudar a la Humanidad. Experimentó las alegrías y penas del mundo, para luego trascenderlas mediante la práctica intensiva del Yoga. En los Yoga Sutras transmitió los medios para superar las aflicciones del cuerpo y las fluctuaciones de la mente, que impiden el pleno desarrollo espiritual.
Gramática, medicina y Yoga, son los tres temas sobre los que trabajó y escribió Patañjali.
Según la tradición él fue la encarnación del dios Adisesa, señor de las serpientes, y asiento del dios Vishnu. Cuando decidió encarnarse buscó a una mujer para poder hacerlo y la ubicó mediante meditación, así contempló a una yoguini, llamada Gonika, a la cual vio rezando pidiendo por un hijo digno. Ella se encontraba rezando con las manos juntas en oración. Y bajo esa posición se le materializó Adisesa, en forma de bebé, pidiéndole que fuera su madre. A lo que consintió Gonika.
Pata significa “caer o caído” y añjali “manos juntas en oración”. La oración de las manos juntas de Gonika, significa el nombre de Patañjali.
Los Yoga Sutras se dividen en cuatro capítulos:
1- Samadhi Pada (contemplación)
2- Sadhana Pada (práctica)
3- Vibhuti Pada (poderes)
4- Kaivalya Pada (emancipación y libertad)
En el aforismo final se habla de kaivalya (emancipación) o estado vacío de todo objetivo mundano y de las cualidades de la naturaleza. En tal estado refulge la propia inteligencia que emana del alma, lo que ve, independiente de los órganos de la acción, de los sentidos de percepción, de la mente, la inteligencia y la conciencia.
Dharma o deber es el Octuple Sendero del Yoga (asthanga yoga). Al cumplir con los preceptos del Dharma se obtiene ecuanimidad y se conoce al Alma Suprema, Brahmán (lo Absoluto).
Patañjali describe los distintos estados mentales que pueden ser alcanzados mediante la concentración, la meditación y el éxtasis, exponiendo los medios para desarrollar los mismos. Esta orientación es fundamental, dado que sin ella, todo se reduciría a simples técnicas, sin experimentarse un proceso interno, psicológico y fisiológico, dado que las sinapsis cerebrales son transformadas también durante las prácticas intensivas. El cambio es por tanto, físico y psíquico, pero depende en grado sumo de una correcta comprensión de las metas a ser alcanzadas.
A diferencia de los Vedas y de poemas como el Baghavad Guita, los Yoga Sutras son técnicos y precisos al referirse a los estados mentales y a las prácticas necesarias para alcanzarlos. Por esto mismo, son un instrumento de gran ayuda para perfeccionarse en la meditación profunda y alcanzar la meta suprema de la liberación en una sola vida. Mediante su estudio y práctica se alcanza una clara comprensión de lo que se trata al meditar y cuáles son los alcances posibles. Lleva tiempo y paciencia comprenderlos, dado que es necesario generar experiencia propia para poder desarrollar una comprensión completa. Como guía son un excelente maestro para todas aquellas almas que confían en lo que pueden experimentar por sí mismas. Todo el Yoga insiste en que el mejor maestro es la experiencia y guiar la misma durante los trances de la meditación profunda es lo que tratan los sutras.
SAMADHI PADA

La palabra samadhi consta de dos partes: sama significa virtuoso y adhi arriba. Esto es, el que ve, o sea el sujeto, testigo o alma. Por tanto, alcanzar el samadhi, es un estado de la conciencia que refleja el conocimiento del alma, la fuente de la conciencia.
Este primer capítulo de los sutras define al Yoga y los movimientos de la conciencia o chitta vrittis. Patañjali describe y expone las distintas fluctuaciones de la mente y explica cómo calmarlas mediante una disciplina mental o sadhana. La evolución de esta práctica dependerá de la calidad de las impresiones pasadas acumuladas (samskaras), si estas impresiones con origen en vidas pasadas son buenas, alcanzar la meta propuesta se verá facilitada.
La conciencia se presenta influenciada por las tres características de la naturaleza o gunas: sattva (luminosidad), rajas (actividad) y tamas (inercia). Pero, mediante el Yoga tanto la mente como la conciencia se liberan de todas estas cualidades y se experimenta directamente el alma.
Existen dos clases de samadhi: asamprajñata samadhi que se desarrolla y alcanza mediante esfuerzo utilizando un objeto o idea para la concentración y nirbija samadhi, sin esfuerzo.
Definen los sutras que el funcionamiento de la conciencia depende de cuatro factores: percepción correcta, percepción incorrecta, sueño y memoria.
El samadhi se puede alcanzar mediante un esfuerzo doble consistente en práctica y en renunciación o desapego. La práctica genera la energía necesaria y el conocimiento de introspección, mientras que el desapego contiene hacia el interior toda la experiencia así acumulada, impidiendo que la mente retorne a identificarse con los objetos sensoriales y los deseos.
Cuando el alma entra en contacto con lo universal, se convierte en el sujeto, testigo, o el que ve. Es un estado sin semilla, es decir sin fluctuaciones mentales, y se denomina nirbija samadhi.

Chitta:
mente
buddhi
ahamkara

Patañjali, en su segundo aforismo define a todo el Yoga como la restricción de la sustancia mental (el chitta) o conciencia. En la filosofía hindú el chitta se compone de: manas (mente), buddhi (intelecto) y ahamkara (ego), formando entre los tres un compuesto. El término “Sí mismo” o asmita, representa a la persona como entidad individual, al sujeto, con su identidad separada del chitta. El sí mismo asume la forma del Yo, y está imbuido de la cualidad iluminadora sattwica.
El sentido del Yo, ego, o ahamkara, es el nudo que ata a la conciencia y al cuerpo, a través del sentido interno, que es la mente. Los distintos niveles del ser se encuentran conectados por la mente, desde el alma hasta los sentidos externos. La mente es el vínculo entre los objetos vistos y el sujeto que ve. Es el factor que revela capa tras capa del ser, hasta alcanzar la envoltura del sí mismo, o jivatman.
El ser humano está compuesto de siete capas o kosas: la anatómica, la fisiológica, la mental o emocional, la intelectual o discriminativa, la envoltura de beatitud, mahat o conciencia cósmica y el alma. Las cinco primeras representan a los cinco elementos de la naturaleza o pakriti: tierra, agua, fuego, aire y éter. El Karana Sarira es la envoltura espiritual beatífica o cuerpo causal. El Suksma Sarira o cuerpo sutil está integrado por: la envoltura fisiológica, la intelectual y la mental. Mientras que el Karya Sarira es la envoltura anatómica.
El cerebro es una parte de la mente, funciona como el instrumento de acción de la mente.
Según una de las escuelas de pensamiento hindú, Dios, el Paramatman o Purusha Visesan, es el alma universal o semilla de la totalidad. Y es diferente del jivatman, el alma individual o Purusha, que es la semilla del sí mismo individual. El alma también es distinta del sí mismo. El alma carece de forma, mientras que el sí mismo asume una forma determinada. El alma es una entidad separada del cuerpo y libre del sí mismo. Siendo el alma el núcleo del ser. Igual que la mente, el alma no cuenta con una conexión, o ubicación, con el cuerpo físico. El alma es latente y existe en todas partes. El alma es siempre libre de la influencia de la naturaleza y es universal. El sí mismo es la semilla de todas las funciones y acciones y es la fuente de todo conocimiento.
Del alma surge el sí mismo, que es el asiento del chitta o sustancia mental. De la conciencia brota el ego, la inteligencia, la mente, los sentidos de percepción y los órganos de acción.
Las envolturas del alma entran en contacto con los objetos del mundo, dejando impresiones sobre el alma, a través de la inteligencia del cerebro y la mente.
Es la facultad discriminadora de la mente la que filtra todas esas impresiones, descartándolas o reteniéndolas. Si el poder discriminador no está presente esas impresiones crean fluctuaciones y agitaciones en el sí mismo. Estas fluctuaciones son conocidas como vrittis, o cambios en la conciencia. Los vrittis son fluctuaciones del pensamiento que forman parte del cerebro, la mente y la conciencia, El pensamiento es una vibración mental basada en experiencias pasadas. Los pensamientos crean perturbaciones sobre el chitta. Al analizarlos se desarrolla poder discriminatorio.
Cuando la conciencia se encuentra en estado calmo, sus componentes internos: inteligencia, ego, mente, y la identidad del yo, también experimentan tranquilidad.
Chitta es la contrapartida individual de Mahat, o la conciencia universal. Es la sede de la inteligencia que brota de la fuente de la conciencia, o antahkarana, el órgano de la virtud y el conocimiento religioso.
Los procesos de pensamiento de la conciencia abarcan la mente, la inteligencia y el ego. Las oscilaciones de la mente afectan a las envolturas internas (inteligencia, ego, conciencia, y el sí mismo). La mente es el único órgano que refleja por igual los mundos interno y externo. Las experiencias son dolorosas, indoloras o placenteras, y se convierten en impresiones (samskaras) y deseos (vasanas) que crean excitación emocional.
Las fluctuaciones constantes de la conciencia pueden ser superadas mediante práctica y desapego constantes. Tanto la práctica como el desapego son interdependientes, para lograr calmar al chitta y mantenerlo bajo control interno. De otro modo, sin desapego, el mayor esfuerzo se dirige hacia la actividad exterior.
La esencia del desapego o renuncia a los deseos mundanos y objetos de sensación, es el discernimiento y la discriminación.
La ignorancia es la verdadera madre de la aflicción y todo sufrimiento. Puede ser vencida mediante práctica constante y aguda reflexión.
El chitta se encuentra envuelto en la rueda del dinero, sexo y poder. Deshacer los nudos a las malas inclinaciones depende de cultivar virtudes opuestas, como la perseverancia, la calma de mente, la renuncia, evitar todo deseo y la desconexión de los órganos de la acción.
Los efectos de la práctica intensa permiten percibir los aspectos sutiles de la materia, gozar de la beatitud y percibirse a sí mismo. Esto es samprajñata samadhi o samapati, la contemplación serena de uno mismo. Se produce entonces el estado atento pero pasivo de tranquilidad, o manoloya. Pero este estado de vaciedad no es la meta final, debe realizarse un esfuerzo superior para no quedar allí enquistado y alcanzar nirbija samadhi o dharmamegha samadhi.
Así pasar del estado vacío al de no vacío, o plenitud del Ser, que es libertad absoluta.
Sentencia Patañjali que una de las formas directas de obtener la liberación del último estado, es mediante la entrega incondicional de la propia alma a Dios, Isvara, Purusha, Visesan o Paramatman. Y la forma de práctica es pronunciando la sílaba sagrada AUM, que simboliza a Dios.
Los obstáculos en la práctica son numerosos, van desde enfermedades, discontinuidad en los ejercicios, desconcentración, escepticismo, pereza, apego a los deseos y al goce de los sentidos, apetitos mundanos, etc, Pueden ser disipados mediante el cultivo de las virtudes contrarias como buena voluntad hacia todos, compasión universal, alegría, indiferencia ante el dolor y el placer.
Otro método para lograr la liberación es sostener la respiración durante la expiración, movimiento que es seguido por el sí mismo para disminuir su identidad con el cuerpo físico. También puede meditarse sobre un único tema, como por ejemplo una luz brillante, en personas santas, meditar en objetos placenteros y absorbentes. Y estudiar la naturaleza de los estados despierto, soñar con ensueños y sueño profundo, estableciendo un estado de conciencia único sobre los tres, mediante la concentración y la meditación constantes.
Finalmente se obtiene el estado de sabija samadhi, o amanasktva, un estado positivo, centrado en el ser interior. Esto es samadhi sin semilla o nirbija samadhi.
SADHANA PADA
Este capítulo de los Yoga Sutras es para los menos evolucionados. Se describe el camino de la acción o Kriya Yoga. Compuesto por: Yama, niyama, asana y pranayama, en la primera etapa del tapas o disciplina, siguen pratyahara y dharana, que es el estudio del Ser, o sivadhyaya. Finalmente, quedan dhyana y samadhi, que consiste en ofrecer el sí mismo a la divinidad, a Dios, Isvara, esto es Isvara prandhana.
De esta forma quedan comprendidos los tres caminos para la autorrealización: 1) el de la acción, o karmamarga, constituye el tapas o disciplina inicial, 2) el camino del conocimiento o jñanamarga, es svadhyaya y 3) el camino de la devoción a Dios, bhaktimarga, o Isvara pranidhana.
La ignorancia o avidya es la madre de todas las aflicciones o klosas. De ésta surgen los deseos atando al sufrimiento y al dolor. Las aflicciones pueden tener origen en uno mismo, ser hereditarias o causadas por el desequilibrio de los elementos. Todas son efecto de las propias acciones y pueden ser eliminadas mediante práctica intensa, perfeccionando la armonía entre el cuerpo y la mente, siguiendo las ocho disciplinas básicas del Yoga comentado por Patañjali.
Para avanzar se requiere una firme ética y un cuerpo saludable. En el cuerpo enfermo el alma no brillará a través de él. Por tanto, si la salud se pierde deben realizarse todos los esfuerzos necesarios para recuperarla.
Las posturas o asanas, desarrollan el equilibrio psicofísico y la concentración. Su importancia no debe ser minimizada. El pranayama, por su parte, permite el control de la bioenergía. Pratyahara es el retiro de la mente de los órganos de los sentidos de percepción y de la acción.
Yama, niyama, asana, pranayama y pratyahara permiten quemar las impurezas y detener las fluctuaciones de la mente.
La sadhana significa disciplina, abhyasa práctica repetida y kriya, acción.
Las aflicciones o klesas, tienen cinco causas: 1) ignorancia (avidya), 2) orgullo y egoísmo (asmita), 3) apego (raga), 4) aversión (avesa) y 5) miedo a la muerte y apego a la vida (abhinivesa).
Asmita es identificar el ego individual, el yo, con el alma real. Es la falsa identificación del ego con el testigo.
Raga es fomentar y complacerse en los deseos.
Dvesa, o aversión, es frustración y odio.
Abhinivesa es el deseo de vivir para siempre y de conservar el sí mismo.
Mientras estas cinco causas se mantengan activas, no se podrán evitar sus efectos sobre el yo psicológico, por lo que se producirán e imprimirán las aflicciones de dolor y sufrimiento.
Pero, el karma, o causa y efecto, también permite eliminar estos defectos mediante la disciplina de concentración y meditación.
La causa de la ignorancia es no percibir la diferencia entre el que ve y lo visto. Es decir la diferencia entre el sujeto y el objeto, o sea entre Purusha y Pakriti.
La filosofía Samkya afirma que existen dos sustancias básicas de existencia, Una es Purusha, o el alma, y la otra es Pakriti o la naturaleza. La unión entre ambos principios es lo que hace posible el mundo de experiencia humano. Cuando el universo fenoménico no se manifiesta, se encuentra en la fase de mulapakriti, entonces las tres cualidades constitutivas de pakriti, se encuentran en equilibrio pertecto: 1/3 sattva, 1/3 rajas y 1/3 tamas. Cuando la naturaleza raíz evoluciona hacia el estado fenoménico los gunas se desequilibran.
En la evolución del universo interviene la inteligencia cósmica o Mahat, que es el estado más sutil posible del universo manifestado, que no es sujeto ni objeto. Mahat actúa tanto en la creación como en la disolución del universo. El Purusha o alma, es el testigo, el que ve, cuya esencia es conocimiento puro y total. Para poder percibirlo es necesario desarrollar discriminación o viveka, para poder diferenciarlo de pakriti.
Los obstáculos para la concentración son: debilidad, inconstancia, aflicciones, dolor, confundir al cuerpo con el sí mismo, crear condiciones para el dolor, creer que es imposible conocer a Dios.
La sabiduría se obtiene mediante: conocer lo correcto, descartar lo incorrecto, lograr lo correcto, hacer lo correcto, meta correcta, equilibrar los gunas, liberación del alma.
El movimiento excita la mente, mientras que la acción la absorbe. De modo que de acuerdo con las acciones correctas es posible lograr la absorción mental y sostenerla fija sobre un punto o tema de concentración.
Yama, el primer paso del Yoga, consiste en una serie de conductas éticas: 1) no violencia (ahimsa), 2) veracidad (satya), 3) no robar (asteya), 4) continencia (brahmacarya) y 5) no codiciar (aparigraha). Estos son poderosos votos internos, que abren el camino del desarrollo espiritual. Sin ellos no puede ser vencida la tendencia mental hacia el materialismo. Mediante la no violencia todos los seres abandonan el comportamiento hostil; mediante la veracidad, las palabras adquieren poder para transformarse en acciones instantáneas; mediante el no robar el practicante llega a no experimentar nunca la falta de necesidades básicas; mediante la castidad se posee una gran vitalidad y, mediante el no codiciar se alcanza el conocimiento de vidas pasadas y futuras.
Niyama, el segundo paso del Yoga consiste en: 1) limpieza o pureza (sauca), consiste en el baño externo y en la pureza interna del corazón, 2) contento (santosa); 3) fervor religioso (tapas), 4) estudio de las escrituras sagradas y del propio sí mismo (svadhyaya) y 5) entrega de sí mismo a Dios (Isvara pranidhana). Yama y Niyama se complementan mutuamente, permitiendo el progreso espiritual. Sin estar sólidamente anclados en estos votos, las practicas de concentración y meditación no darán los frutos esperados. Antes de conocer a Dios y obtenerse la liberación, el alma debe entregarse al Señor.
Asanas, el tercer paso del Yoga, consiste en el entrenamiento psicofísico sobre una serie de posturas, que permiten el desarrollo de la relajación, el equilibrio y la concentración. Se trata de aprender a controlar el cuerpo mediante posturas no forzadas, equilibradas, permitiendo la relajación profunda del cerebro y dirigir la corriente sanguínea y nerviosa a las distintas partes del cuerpo. A nivel sutil esto permite equilibrar los gunas en las distintas zonas y regular la bioenergía, por todo el cuerpo, que se canaliza mediante los nervios centrales de ida, pingala y sushuma nadis o canales nerviosos.
Pranayama, el cuarto paso del Yoga, consiste en el control de la fuerza vital o bioenergía mediante el fluir respiratorio regulado. Normalmente la respiración es totalmente irregular. Prana significa fuerza vital y ayana expansión y extensión. De modo que se trata del incremento de la bioenergía. Para esto, las asanas o posturas permiten la flexibilidad de la columna vertebral, por donde corren las corrientes nerviosas principales, y la expansión de la caja toráxica. El ser humano según el Yoga, consta de los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter. La columna vertebral es el elemento tierra, el torso éter, la respiración el aire, mientras que el agua y el fuego, opuestos por naturaleza, son los que circulan y de cuyo movimiento se desprende la bioenergía. El pranayama consta de inspiración, expiración y retención. Son tres movimientos, regulados por diferentes ritmos. El pranayama libre de toda acción deliberada se denomina kevala kumbhaka.
Pratyahara, el quinto paso del Yoga, consiste en retirar la atención de los órganos de la acción y de los sentidos. Esto puede lograrse mediante la concentración en el entrecejo, enfocando la atención hacia el interior, por ejemplo practicar observar el libre flujo de la respiración manteniendo una asana o postura fija y equilibrada.
VIBHUTI PADA
Éste capítulo habla de los ocho poderes sobrenaturales yoguis, como la telepatía, levitación, telequinesis, teletransportación, lograr todo deseo, y otros. Tales logros Patañjali los considera altamente peligrosos, dado que aumentan el orgullo y la vanidad, por tanto aconseja proseguir con la disciplina, renunciando a todos estos poderes psíquicos. Según la tradición y comentarios del sabio Vyasa, el apego a los poderes acaba en grandes castigos, dado que aumentan el egoísmo y fácilmente se cae en el mal uso de los mismos.
* Un programa científico militar se basaría en la búsqueda y desarrollo de estos poderes, con el objetivo de evolucionar nueva tecnología digital, haciendo progresar a toda la civilización. No obstante, deberá tenerse muy en cuenta la advertencia de los yoguis experimentados, acerca de los efectos nocivos que crean los poderes mentales sobre los sujetos de carácter más débil.
Mediante la integración de la inteligencia, ego y el principio del yo, se obtienen los poderes sobrenaturales o la realización del sí mismo. La concentración (dharana), la meditación (dhyana) y la absorción total (samadhi), constituyen entre los tres samyama. Mediante la concentración sostenida se alcanza a la meditación, y cuando el objeto se convierte en uno con el meditador, se llega al samadhi o éxtasis. De esta forma se produce la retracción de la mente, y la inteligencia libre de toda impureza percibe directamente al Ser.
Dharana es la estabilidad de la inteligencia o buddhi. En esa etapa buddhi se reabsorbe en la conciencia o chitta. Mientras, la percepción ininterrumpida sin foco es meditación o dhyana.
La coordinación entre pensamientos y acciones, es lo que permite la liberación de las limitaciones materiales y tiempo y espacio, produciendo el desarrollo de los poderes o vibhutis. Experimentar estos poderes es un indicio de que se marcha por el camino correcto, pero es necesario renunciar a ellos y proseguir con el samyama.
Apegarse a los poderes puede convertirse en un obstáculo para desarrollar samadhi, por lo que el yogui quedaría estancado en un escalón inferior. Cumplir con yama y niyama, especialmente el desapego, es la fuerza interior que acude en auxilio para vencer a las tentaciones de los poderes y cualquier otra que se pueda presentar en el camino.
KAIVALYA PADA
Kaivalya es diferente de samadhi. El samadhi es un estado pasivo de unidad entre el sujeto y el objeto. Kaivalya, en tanto, es un estado positivo, desapasionado y libre de los gunas o cualidades de la naturaleza.
Puede lograrse kaivalya mediante nacimiento en mérito de vidas pasadas virtuosas, drogas, mamtras, tapas y samadhi. Los dos últimos métodos son los más efectivos para lograr una mayor estabilidad de la mente y el desarrollo de la inteligencia.
El ego o ahamkara, es el origen de las acciones buenas o malas, la fuente de las impresiones mentales del subconsciente. Mediante kaivalya se produce la liberación de las cadenas de acción y reacción. El alma brilla en sí misma y se produce el conocimiento total, denominado estado de dharma megha samadhi. Kaivalya es el estado de emancipación eterna, completamente libre del karma.
Para el desarrollo de todas las distintas etapas es necesario usar el poder de la naturaleza o kundalini, a la cual se la aprende a controlar y hacer ascender por la médula espinal mediante tapas y samadhi.
Sin embargo, Patañjali añade una advertencia más, dice que no debe descuidarse el cultivo de la atención recentrada y que siempre puede caerse en el orgullo de los logros alcanzados, lo cual conduce a una recaída en estados inferiores de la mente y la inteligencia. Para volver a estabilizarse en kaivalya, el yogui deberá retornar a su dura disciplina anterior.
El Yo es el pensamiento raíz por detrás de todos los pensamientos. En meditación es posible aislarlo y quedar éste como único testigo de la percepción. Al dar un paso más y suprimirlo, se produce la cesación de la mente y la salida de la Dualidad, es cuando se ingresa al plano del Nirvana. La técnica es simple, requiere de concentración y relajación perfectas. Difícil, pero no imposible. La propia causa de la mente, el pensamiento raíz Yo, es al mismo tiempo la salida desde el estado de existencia condicionada al Absoluto. No existe práctica ni teoría superior a ésta. Debes experimentar, si no logras aislar tu pensamiento raíz Yo, tu concentración todavía es deficiente y tu sistema nervioso es impuro. Debes descargar tu estrés acumulado. Puedes hacerlo mediante la técnica Vipassana o Sináptica, también mediante las Kriyas. Cuando tu mente se encuentre pura disfrutarás de concentración perfecta y lograrás la meta. Debes entrenar para alcanzar el objetivo.
SUTRAS DE PATAÑJALI
Libro I — SAMADHI PADA
1.1 atha yoganusasanam
1- Y ahora la disciplina del Raja Yoga. En adelante es explicada la concentración.
* ¿Cuál es la importancia de la concentración en la vida cotidiana? Actualmente, como en toda la historia anterior, el hombre en general, se encuentra en un aprieto de difícil resolución. Cualquier mente lo suficientemente lúcida que recapitule sus experiencias, comprenderá que su existencia consiste en una serie sucesiva de episodios de escasa importancia que se suceden con pequeñas variaciones, hasta el cansancio, que los hechos de su vida no han aportado nada nuevo, sino que se han convertido en recuerdos de un pasado común.
Hechos que han pasado por sus manos y no ha podido sujetar, los que hoy no pasan de simples trivialidades, de simples recuerdos. Entonces cabe preguntar – ¿qué papel juega el hombre ante su propia vida?- De tener algo en común el hombre con los demás hombres, es esto, la imposibilidad de adquirir algo realmente duradero. La vida es un río que corre y se agita continuamente, pero el agua ya sea clara o turbia, es lo único duradero en la existencia del mismo río.
La superficie del río es encrespada y ondulada, cuando el corazón del hombre acompaña el crecimiento de esa ondulación experimenta la alegría y cuando acompaña la depresión experimenta la infelicidad y el sufrimiento. El hombre tiene el don de elegir entre dos valores importantes: ser el dueño de su vida o no serlo. Es evidente que el hombre es el hacedor de su propio marco, dimensión e historia, es el dueño y directo responsable por cada una de sus acciones. La expresión de las acciones se realiza mediante el cuerpo físico y la mente. Pero, mientras no se llegue a un conocimiento profundo sobre la naturaleza de ambos y no se los sujete a una férrea disciplina, no se podrá gozar del poder de disponer libremente de ellos.
En lugar de poder usarlos para sus fines, el cuerpo y la mente, junto con sus apetitos, arrastrarán el destino del hombre. Sin la expresión de la propia voluntad tampoco es posible la realización de los reales deseos. Para la satisfacción de los deseos se emplea la concentración de la voluntad. Y esta consiste en el progresivo acercamiento y contemplación de un objeto o de la idea abstracta del mismo, hasta descubrir y hacerse uno con la esencia de su naturaleza. Mediante la concentración de la voluntad es posible trascender el pensamiento y alcanzar el estado de conciencia absoluto. En tal estado no hay razonamiento ni pensamientos, porque es conocimiento puro, no hay preguntas ni respuestas, es la sabiduría total instantánea. Estos aforismos tratan de cómo alcanzar a desarrollar semejante estado en una sola vida.
Desarrollar el poder de concentración

es la clave de todos los procesos mentales.
1.2 yogah chittavrtti nirodhah
2- Cuando cesa la agitación de la Mente (pensamientos, emociones y sensaciones fluctuantes) surge el estado real del “YOGA.” Se trata de impedir mediante la restricción, las fluctuaciones de la mente y la identificación de la conciencia con las mismas.
* La energía mental es producto del esfuerzo concentrado y dirigido, mediante la tensión de la voluntad y es sostenida por las circunstancias que rodeen al cuerpo físico, el cual se comporta como una pila química a todos los efectos. En la sustancia mental reside la propiedad que permite al hombre experimentar. Esta sustancia es inmortal y un reflejo de la realidad total, puede oscurecerla o reflejarla, de ahí que en la sustancia mental tiene su asiento la ignorancia tanto como el conocimiento perfecto.
El estado actual del hombre es una degeneración de lo absoluto, que es su naturaleza original. Al contemplar lo absoluto en su propia pureza, es posible retornar al estado original. Lo temporal y lo atemporal, lo relativo y lo absoluto no son mundos separados y aislados, dado que coexisten complementariamente. Al recentrar la mente hacia el interior, mediante la meditación profunda y el éxtasis, la esencia de propia existencia se experimenta como lo infinito.
Toda la experiencia se da en

la mente, por tanto es necesario

aprender a conocerla y dominarla
Cuando la misma mente es abandonada a lo exterior, se ve arrastrada por los ardientes deseos y las acciones y reacciones del mundo fenoménico. Cuando las ideas de tiempo y eternidad, de lo universal y lo particular, juntas sucumben en la percepción abstracta del hombre, éste conoce entonces la realidad en sí misma, y en su propio sí mismo o alma.
El primer paso para lograr un control efectivo sobre el propio destino y una visión correcta de la realidad, es frenar a la mente, o sea impedir que se asocie e identifique con las percepciones sensoriales. Sujetarla y revertirla internamente hacia la auto contemplación.
Una tendencia o forma mental, es una impresión solidificada. La expresión de la individualidad se encuentra condicionada por una larga serie de estas impresiones alojadas en el subconsciente. Cuando se logra penetrar y ser testigo de ellas, es cuando se adquiere clara conciencia de las propias torpezas y virtudes. Al poder observar una a una estas tendencias mentales, en su propia naturaleza, pierden poder para controlar a la conciencia desde el subconsciente profundo, y pueden así ser deshechas.
Las impresiones mentales actúan mediante la memoria acumulada y por asociación de ideas. Son fascinaciones a modo de sedimentos, que se encostran y entorpecen, llegando a impedir la libre expresión individual. Mientras sobre la sustancia mental persista una sola impresión, habrá perturbación y agitación de la mente. No habrá claridad para la correcta visión y para la correcta acción diaria.
Las tendencias mentales luchan entre sí, como un burbujear incesante, para emerger desde el subconsciente profundo y asumir control del consciente. Es como querer escuchar música clásica, cuando en la misma habitación alguien enciende el radio, alguien la televisión, alguien la licuadora, etc. A esta situación interna, se suma la externa, dado que mientras el hombre crece en sociedad, es domesticado, y va perdiendo paulatinamente la oportunidad de llegar a un conocimiento verdadero de sí mismo. Sólo en el control de sus percepciones sensoriales alcanza el hombre control sobre sus ideas y actos, y puede llegar a conocer cuáles son sus reales necesidades y adaptar sus anhelos a ellas.
Las impresiones mentales mantienen

activa la mente enfocada hacia el exterior
Las ideas, deseos e impresiones mentales, son el material y la energía con la cual plasmamos nuestros sentimientos y voluntad. Por ello es vital aprender a encender y apagar esa fuerza para que no se descontrole. Al evitar que la mente se identifique con formas mentales, desconectándola de los receptores de las mismas, se ingresa a un estado libre y apto para captar lo que acontece. Libre y sensible ante el mundo y ante sí, es el efecto del control de la sustancia mental.
La mente comprende el sentido del ego o yo psicológico (junto con la idea de posesión “mío”), el sentido de identificación individual y las facultades de atención, selección y la inteligencia. El hombre goza de varios sentidos que le permiten captar la realidad externa del mundo. Asimismo, todos los hombres intuyen que en todo hay una sustancia fundamental de existencia, invisible e indivisa, que llaman alma. Elemento esencial que se encuentra en el fondo de las percepciones de los sentidos y posibilita las mismas. La esencia de la sustancia mental pura es inteligencia y gozo. Éste es el objetivo, medio y fin, mezclado entre todo anhelo y acción humana.
La vuelta del hombre a la naturaleza, no es una necesidad física, no se trata de ir al bosque o a aquellos lugares del mundo donde aún se puede respirar un aire puro y salvaje. Se trata, primordialmente, la vuelta del hombre hacia sí mismo, hacia su desconocido interior. Mientras la conciencia o testigo de toda percepción, se encuentre vertida hacia el exterior, permanecerá identificada con los objetos de los sentidos y sin control sobre los mismos. Así, se mantendrá en un estado de agitación debido a la mezcla del Yo con el sentido de identificación individual con el cuerpo físico y los placeres de los objetos de sensación.
De la misma forma que el mundo cambia constantemente, la mente concentrada sobre el movimiento del mundo, se ve compulsionada al cambio constante. Mientras esto se mantenga, el hombre va de un lado al otro, sin obtener nada duradero.
La conciencia testigo, al identificarse con el fluir constante de los objetos temporales transitorios, ilusorios, pierde la noción de sí misma y de esta forma se pierde de sí. Mientras estas fluctuaciones de la mente sigan agitándose en la superficie de la conciencia, la atención permanecerá concentrada sobre ellas, y por tanto, la inteligencia, el goce y el sentido de yoidad se alejarán de su fuente y entorpecidos, confundirán lo real con lo falso, perdiendo de vista la realidad.
Al restringir este continúo agitar de la conciencia de un pensamiento a otro, por medio de la concentración y la relajación, ingresando al cuarto estado de la conciencia, esto es en meditación, o en estado de alerta relajado, las apariencias del mundo sensible desaparecen de la visión mental. Y en la calma que aparece a continuación es posible advertir la esencia de la sustancia mental en estado puro y la real sustancia del yo, que es existencia, conciencia y goce ilimitados.
La conciencia, al conectarse con los objetos de los sentidos, a través de los órganos de sensación, se restringe a sí misma hacia lo exterior. Al desconectarse voluntariamente con alerta pasiva, en estado meditativo, halla en sí existencia ilimitada. En este punto reside el secreto de las ideas, del mundo sensible, de la dualidad y la unidad: es la mente la que sostiene al universo. El origen y artífice de las cosas percibibles y de las cosas reales. Pero, mientras sostenga alguna impresión mental, creencia o idea, no se podrá autoadvertir, es decir conocer totalmente en su propia naturaleza.
El control de los sentidos significa poder retirar la corriente vital de los mismos, desconectando los órganos de percepción, retrayendo la fuerza vital hacia el sistema nervioso central y el cerebro. También significa no ser engañado por la prueba ilusoria de los sentidos y saber discriminar lo real de lo falso. Significa considerar a los fenómenos como meras apariencias transitorias y no como realidades eternas. Significa advertir la propia conciencia y fuente de experiencia detrás de toda percepción y al sujeto de las mismas. Significa considerar el testimonio de los sentidos como reales en su propio campo de transitoriedad y como irreales en el sentido que son incapaces de percibir la realidad absoluta.
Retirando la energía vital de

los órganos de percepción haciua

la médila y el cerebro, cesa la

Dualidad y la actividad mental
Una idea engendra otra en inagotable sucesión, un deseo que es una mezcla de voluntad, identificación individual y pensamiento, genera también sin cesar nuevos deseos. Pero, basta suprimir la dirección de la atención hacia el exterior y enfocarla hacia el interior, para que todas estas ideas, deseos e impresiones mentales subconscientes, se disuelvan bajo la presión de las profundidades en la fuente del Ser Supremo.
Las fluctuaciones constantes de la mente y la conexión de la conciencia con éstas, constituyen el universo de respuesta cerebral en el cual vivimos, pensamos, y en el cual estamos sumergidos y atrapados. Pero cuando estas mismas fluctuaciones son restringidas, se produce el acceso a lo real en sí mismo. Mientras no se aplique la restricción, no habrá dominio, mientras no haya dominio no será posible lograr ningún fin y cuando esto sucede, lo que hay es dispersión, confusión e ignorancia oscureciendo a la sustancia mental. Es cuando el hombre se encuentra incapacitado para regir su destino y experimenta agudo dolor y sufrimiento.
La conciencia en estado puro, o sea sin tendencias mentales, ausente de ideas, creencias y pensamientos, es la esencia de la inteligencia y el goce ilimitados. En este estado no hay deseos, porque se encuentra ausente el sentido de existencia individual del ego o yo. A pesar de esto, es cuando se reposa en el verdadero ser del Yo Superior.
El aquietamiento de la mente permite el discernimiento entre la diferencia que hay con las ideas del cuerpo, el universo, la individualidad, la materia y energía y la sustancia única que da lugar a las mismas.
Evitando la agitación de la mente, se logra escapar de las redes del mundo fenoménico, porque toda acción y su fruto, principian y culminan en el pensamiento interior.
Advirtiendo la sustancia de la existencia, se alcanza la realización subjetiva de la verdad universal, y luego, por medio de ésta, la realización objetiva de las verdades particulares.
Durante la restricción se experimenta paz, porque la vida ha retornado a la fuente interna.
¿Qué son las fluctuaciones de la mente? Las distintas ideas a las que se asocian y con las que se identifica la sustancia mental, haciéndole a la voluntad perder el control, porque obstaculizan la percepción del propio Ser real.
Muchas verdades rodean al hombre, pero este no las percibe hasta tanto no dirija su atención hacia cada una de ellas. La restricción de las formaciones o tendencias mentales debe estar acompañada de discernimiento, para poder diferenciar lo real de lo ilusorio.
Cuando la sustancia mental adopta una forma cualquiera, por reflejo, la visión inmediatamente resulta afectada por el poder de lo transitorio y así cesa la conciencia de lo infinito y lo atemporal. En esto radica la aflicción del dolor y el sufrimiento.
Las modificaciones mentales sólo se desarrollan en la superficie de la mente conectada con las percepciones exteriores. Pero si la voluntad se mantiene dirigida hacia las capas superficiales de la mente, con el tiempo se forman malos hábitos que debilitan a la voluntad para poder controlar a las tendencias mentales impuras que ascienden del subconsciente y acaban dominando al consciente induciendo a las acciones incorrectas.
Al estar en reposo la mente, al estar desconectada la conciencia de los sentidos, al evitar la contemplación de los objetos por la inteligencia; la mente se encuentra en la plenitud de sus facultades y así, vacía de toda forma, se torna apta para contener a la vida universal, la verdad de lo absoluto, el todo en goce plenamente consciente. Al evitar la agitación de la mente, su propia naturaleza se hace evidente y entonces, es posible discernir y separar los pensamientos-emociones de las ideas abstractas del ente pensante. Así el hombre encuentra la justa medida de las cosas, pues encuentra en sí mismo la vara que no sólo da dimensión, sino también realidad a todas las cosas e ideas.
En este aforismo Patañjali define a todo el Yoga. Impedir las fluctuaciones mentales es el objetivo, y en base a esto, todos los demás sutras hablan de cómo lograr hacer esto.
La sustancia mental (el chitta) o conciencia. En la filosofía hindú el chitta se compone de: manas (mente), buddhi (intelecto) y ahamkara (ego), formando entre los tres un compuesto. Los órganos de los sentidos presentan la información a los centros cerebrales, la inteligencia o buddhi reacciona y examina los datos, junto con el yo individual, finalmente el alma real o Purusha, percibe el objeto en el conjunto de la mezcla. Los órganos de los sentidos (indriyas), junto con la mente (manas), la facultad determinativa o inteligencia (buddhi) y el ego (ahamkara), constituyen el grupo del antahkarana o instrumento interno.
Olas de pensamiento o fluctuaciones mentales, mantienen agitado el chitta y esto impide la percepción directa del alma. Conocemos siempre nuestra reacción mental ante la sugestión externa. El universo se encuentra afuera y lo podemos conocer sólo bajo la información que a modo de reacción nos proporcionan nuestros sentidos sensoriales y la información que codifican en conjunto el cerebro y la mente. Asimismo, también según la filosofía de la India, la mente se presenta en tres posibles estados, influenciada por tamas, es decir oscurecida, embrutecida y creadora de actos dañinos, por rajas, sumergida en la actividad detrás de poder y placer y en estado influenciado por sattva, de serenidad y calma. Este último estado se obtiene mediante constante entrenamiento. Tamas, rajas y sattva, son las tres gunas o cualidades de Pakriti, la naturaleza. La combinación entre los tres determina la clase de ser humano y su destino.
Entre un pensamiento y el siguiente hay no pensamiento, mediante el paciente entrenamiento es posible expandir esta inactividad y sostenerla.

1.3 tada drastuh svarupe avasthanam
3-Entonces “quien ve” queda establecido en su naturaleza original. Durante el tiempo de la concentración el sujeto, alma individual, descansa en su propio estado inmodificado.
* Durante la práctica del control de los sentidos y la concentración, la conciencia descansa sobre sí misma y no es afectada por lo exterior. El mal y el bien, toda dualidad, desaparecen del campo de su percepción. La conciencia se ha contraído y en su movimiento ha sumergido a todo el universo hacia las profundidades silenciosas de la propia contemplación y quietud. El sujeto se ha convertido en el objeto de sí mismo. Las fluctuaciones mentales han cesado, los ruidos o remolinos de formas e ideas, se han disuelto y la conciencia brilla en sí misma. La luz todo lo baña, la idea, la luz, está contenida en la idea.
Meditar consiste, entonces, en suprimir las fluctuaciones mentales, los pensamientos y los estados emocionales, dejando la mente en estado de percepción pura. Al hacer esto, inmediatamente se produce un reflejo del alma y se alcanza conocimiento del propio Ser. Las técnicas de concentración no reactivas son las más apropiadas para éste propósito. Al producirse la cesación del pensamiento, la mente no queda en blanco, ingresa en estado de percepción integral con la esencia de existencia. Naturalmente, bajo esa condición, fluye conocimiento atemporal de Sí mismo.

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