1-Blessing

METTA

Mis vivas sonrisas atraviesan las nubes de tu desánimo como si fueran hojas cortadas de papel. Yo te despojo del fardo de todos tus miedos, inquietud y pesares, abro la jaula de tus deseos, para que tu alma pueda remontar vuelo hacia la plenitud de la paz. Permite que el poder de mi serenidad te envuelva y te conduzca al océano de la correcta concentración donde conoces tu Ser. Toma refugio en la meditación profunda y libérate de todo pecado, deja atrás toda adicción, todo mal hábito y toda debilidad.
Concentra el poder de tu voluntad y retoma el total control sobre tu vida y destino. ¡Tú siempre puedes, si tú quieres! Sólo soy pura imaginación positiva, dispuesta a acompañarte cuando lo pidas. Soy el amigo fiel y oculto para acompañarte en el camino hacia el reencuentro con tu misma alma. Cuando sonrías y no sepas el motivo, es porque yo estoy invisiblemente sonriendo contigo y recordándote que la Vida es Bella.
Yo vencí los poderes de la oscuridad. Al pronunciar silenciosamente “Om, Budjo Maitreya” atraes sobre ti el poder vibratorio de mi protección omnipresente. Soy el alma embriagada en Dios, envolviéndote en Plena Paz. Libera tu mente y déjate contagiar por la Dicha Infinita.
El poder de nuestra mente es atemporal. Los distintos estados de Autoconciencia, Conciencia Cósmica, Conciencia de Dios y Conciencia Unificada, que me fueron posibles alcanzar en distintas etapas de mi vida corpórea humana, se encuentran impresos en la Mente de la Divinidad y gozan de Su misma Sustancia y Esencia.
Quienes me busquen y ansíen encontrarme, deben atravesar el velo de las apariencias materiales y mentales, para contactarme en los estados de la meditación más profunda. Sólo allí, donde reposa la fuente de mi real Ser, es siempre posible para mí atender el pedido de todo devoto y acudir en su ayuda.
Desde cada estado alcanzado de Conciencia de la Realidad tal cual Es, un aspecto, un atributo, un poder de la Divinidad se funde con mi propia realidad temporal. No es mi yo personal el que da éste paso y crece en Dios, sino que es Dios quien crece en mi pequeña conciencia y la hace desbordar en Infinito.
Es totalmente insignificante si mi cuerpo está o no está, si alguien piensa con buena intención en mí, siempre estaré presente en el propio silencio de su mente y en el gozo profundo de su corazón. Desde la Conciencia Unificada, siempre estoy atento a toda buena intención y a toda correcta acción y reacciono inmediatamente.
Todos los que puedan sumergir su yo sensorio en su real Ser, pueden encontrar refugio en mi propio Ser, que es el mismo Ser universal a todos. Cada una de mis lágrimas a los pies de Dios y cada una de mis sonrisas ante la grata calidez de Su Santa Presencia en mí, son las lágrimas y sonrisas de todos y cada uno de los devotos de Dios a través de todos los tiempos.
Mi existencia humana no ha sido más que una excusa, para la renovada manifestación de la Conciencia de Dios, que en todo ser habita y aguarda por un oportuno despertar.

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