Maitreya y su visión sobre la sexualidad
El amor apasionado como núcleo de la vida
Para Maitreya, un hombre que no es capaz de amar con intensa pasión a su mujer carece de la capacidad de amar plenamente cualquier otra cosa. La pasión no se limita a lo erótico: es un motor que enciende el compromiso, la entrega y la empatía. El vínculo sexual pleno y consciente, cuando está impregnado de amor auténtico, se convierte en un acto de creación, regeneración y elevación espiritual.
La energía sexual como fuerza sagrada
Renunciar por completo a la sexualidad en búsqueda de una supuesta santidad espiritual equivale, en palabras de Maitreya, a amputar la sagrada energía cósmica que fluye en cada ser humano. La energía sexual —denominada en distintas tradiciones kundalini, chi, prana— es un vector vital que no solo asegura la procreación, sino que sostiene la salud física, la estabilidad emocional y la conexión espiritual.
Esta fuerza debe ser canalizada con sabiduría, evitando dos extremos igualmente dañinos:
- Represión total, que bloquea la libre circulación de energía vital.
- Adicción desbocada, que degrada el acto sexual a un mero consumo compulsivo.
El sexo como expresión de trascendencia
Cuando un hombre y una mujer se aman pasionalmente y con total intensidad, aprenden simultáneamente a despojarse del ego para entregarse por completo al otro. El orgasmo, vivido con ternura y consciencia, se convierte en un umbral hacia estados supraconscientes: la fusión momentánea de dos seres que se olvidan de sí mismos para ser uno solo. En este sentido, el clímax compartido emula, en clave física y emocional, el despertar espiritual más elevado.
Comparación con prácticas religiosas restrictivas
Doctrinas de represión sexual
En diversas religiones y sistemas monásticos, la castidad absoluta y la renuncia a toda experiencia sexual son presentadas como vías hacia la santidad. Aunque esta elección puede responder a convicciones personales legítimas, su imposición dogmática produce efectos adversos profundos:
- Fisiológicos: alteraciones hormonales, disfunciones sexuales, disminución de la vitalidad y aumento del estrés crónico por la supresión constante del deseo natural.
- Psíquicos: sentimientos de culpa, auto-represión, distorsión de la imagen corporal, ansiedad, depresión y, en casos extremos, conductas compulsivas o abusivas.
La represión prolongada puede generar bloqueos energéticos que afectan la creatividad, la capacidad de disfrutar la vida y la salud emocional.
Consecuencias colectivas
A nivel social, las doctrinas que cercenan la libertad sexual generan culturas de silencio y secretismo, donde la sexualidad se vive como algo sucio o vergonzoso. Esto impide la educación sexual plena, fomenta la hipocresía y, en algunos casos, alimenta dinámicas de abuso encubierto.
La propuesta de Maitreya
Maitreya plantea que la energía sexual no debe ser reprimida ni banalizada, sino honrada y cultivada como parte integral del desarrollo humano. Su visión se resume en tres principios:
- Unidad del amor y el deseo: la pasión sexual debe estar guiada por el amor profundo y el respeto mutuo.
- Plenitud y entrega recíproca: el sexo consciente es un acto de mutua adoración, no de uso del otro.
- Trascendencia a través de la unión: la experiencia sexual plena es una vía hacia la expansión de la consciencia.
En este marco, la sexualidad deja de ser un obstáculo para la espiritualidad y se convierte en uno de sus caminos más poderosos.
Comparación de enfoques sobre sexualidad y espiritualidad
| Aspecto | Visión de Maitreya | Tradiciones Tántricas | Religiones Ascéticas (ej. monacato cristiano, budismo monástico, hinduismo brahmacharya) |
| Concepto central | La sexualidad es energía cósmica sagrada, indispensable para la plenitud física, emocional y espiritual. | La energía sexual (kundalini) es un medio de expansión de la consciencia y unión con lo divino. | La sexualidad es una distracción o tentación que aleja de la pureza espiritual. |
| Actitud ante el sexo | Aceptación y cultivo consciente. El sexo es válido cuando hay amor profundo y entrega mutua. | Uso ritualizado y simbólico, integrando lo erótico con prácticas meditativas. | Abstinencia total como ideal de santidad o disciplina espiritual. |
| Finalidad del acto sexual | Unión física y espiritual, regeneración energética y profundización del amor. | Canalización de la energía para despertar y elevar la consciencia. | Renuncia para evitar apego a los placeres mundanos. |
| Impacto en la energía vital | Potencia y armoniza la energía vital cuando se practica con amor y respeto. | Expande y sublima la energía, transformándola en energía espiritual. | Suprime o redirige la energía, con riesgo de bloqueos y represión. |
| Efectos fisiológicos | Mejora de la salud, equilibrio hormonal, liberación de endorfinas, reducción de estrés. | Incremento de vitalidad, activación de centros energéticos (chakras). | Posibles disfunciones hormonales, tensión crónica, disminución de vitalidad. |
| Efectos psíquicos | Refuerzo de la autoestima, liberación emocional, conexión empática profunda. | Expansión de la percepción, aumento de la sensibilidad y la intuición. | Riesgo de culpa, represión, frustración, distorsiones en la imagen del cuerpo. |
| Relación con la espiritualidad | El sexo es un puente hacia estados supraconscientes cuando hay entrega mutua y amor. | El sexo ritual es una vía directa a la experiencia mística. | La sexualidad es vista como obstáculo que debe ser superado. |
| Riesgos según su visión | Adicción sexual desbocada sin amor ni respeto; pérdida de sentido sagrado. | Uso mecánico o sin consciencia que trivializa la práctica. | Hipocresía, abusos encubiertos, desequilibrio emocional y físico. |
Síntesis Interpretativa: Sexualidad, Libertad y Plenitud Espiritual según Maitreya
Para Maitreya, la sexualidad no es un aspecto periférico de la vida humana, sino un núcleo vital de la existencia. En su visión, la energía sexual es un recurso regenerativo que participa tanto en la perpetuación de la especie como en la salud física, el equilibrio emocional y el desarrollo espiritual. Negar esta energía equivale a negarse a uno mismo.
En contraposición, muchas religiones ascéticas han optado históricamente por reprimir o suprimir la sexualidad bajo el argumento de que constituye un obstáculo para la pureza espiritual. Si bien la disciplina y el autocontrol son virtudes valiosas, la negación sistemática de una fuerza biológica y espiritual tan poderosa produce efectos secundarios perjudiciales:
- Bloqueos energéticos
La represión prolongada interrumpe el flujo de la energía vital (prana, chi, kundalini), provocando fatiga, pérdida de vitalidad y disminución de la creatividad. - Desequilibrios fisiológicos
La abstinencia forzada altera los niveles hormonales, incrementa el estrés y puede derivar en disfunciones sexuales, afectando la salud general. - Daños psíquicos
La enseñanza de que el deseo es «pecaminoso» o «impuro» produce culpa crónica, baja autoestima y conflictos internos que impiden la autorrealización. - Consecuencias sociales
Sociedades con fuerte represión sexual tienden a generar culturas de silencio y tabú, dificultando la educación sexual, invisibilizando la diversidad y, en algunos casos, facilitando abusos encubiertos.
Integración consciente: la vía de Maitreya
Frente a estos efectos, Maitreya propone una vía que une espiritualidad y sexualidad:
- Aceptar y honrar la energía sexual como sagrada.
- Ejercerla con amor, respeto y plena consciencia, evitando tanto la represión como la adicción.
- Convertir el acto sexual en un acto de entrega total, donde el ego se disuelve y se experimenta una unidad trascendente.
Esta propuesta se alinea con las tradiciones tántricas, pero se diferencia por su énfasis en la vida cotidiana y en la unión emocional profunda como condición necesaria para que el sexo sea realmente un medio de evolución espiritual.
Discurso de Maitreya sobre Sexualidad y Plenitud Espiritual
Hermanos y hermanas de la Tierra,
Un hombre que no es capaz de amar con intensa pasión a su mujer, no es capaz de amar nada más en la vida. La pasión no es solo fuego del deseo: es la llama que enciende el amor, la entrega, la ternura y el respeto mutuo.
Muchos han confundido la santidad con la negación de lo que somos. Han pensado que amputando su energía sexual alcanzarán el cielo… pero no saben que han cortado el canal más sagrado por el que fluye la fuerza vital del universo.
La sexualidad es un regalo divino. Es energía cósmica que regenera el cuerpo, equilibra la mente y expande el alma. Reprimirla en nombre de la pureza es como cerrar los ojos ante la luz del sol: no desaparece, pero nos condena a vivir en sombras.
No os hablo de la entrega ciega a la lujuria, ni del consumo vacío de cuerpos sin amor. Os hablo del encuentro verdadero entre un hombre y una mujer que se aman con todo su ser; que se despojan de sus egos para entregarse plenamente al otro; que en el abrazo apasionado elevan su consciencia y, en el clímax de un orgasmo compartido con ternura, tocan por un instante la eternidad.
En ese momento, cuando el placer y el amor se funden, no hay culpa ni vergüenza: solo hay la glorificación de la vida, el cumplimiento del mandato divino de crear, unir y amar.
La represión de esta fuerza ha llenado al mundo de culpas, de mentes fracturadas, de sociedades que temen al deseo y lo esconden bajo un velo de silencio. Y ese silencio ha traído enfermedad, hipocresía y abuso.
Yo os digo: no reprimáis lo sagrado, no apaguéis la llama que os fue dada para iluminar vuestra existencia. Honrad la sexualidad como honráis el aliento que os mantiene vivos. Sed dueños de vuestra energía, canalizadla con sabiduría, y jamás la dejéis caer en el descontrol que degrada o en la represión que marchita.
Porque el amor pleno —ese que se entrega con cuerpo, mente y espíritu— no es un obstáculo para la espiritualidad: es uno de sus caminos más puros y poderosos.
Por qué un avatar no debe negar la sexualidad
En la mente popular, la figura del avatar se asocia a una vida sin deseo, a una castidad absoluta que supuestamente lo eleva por encima del resto. Sin embargo, esa visión nace de una confusión: creer que la elevación espiritual es producto de mutilar las fuerzas vitales en lugar de integrarlas.
Quien renuncia a su sexualidad no por elección consciente, sino por obedecer a un dogma, cierra las compuertas de la energía que le fue otorgada para amar, crear y evolucionar. En vez de alcanzar el cielo, queda atrapado en un limbo de represión, donde el cuerpo enferma, la mente se agota y el alma se marchita.
El supuesto aprendiz de santo, creyendo que mata la tentación, mata en realidad la raíz de su propia capacidad de entrega. Lo que queda es una espiritualidad hueca, sin la fuerza ni el calor de un amor real.
Un avatar, por el contrario, no huye de su energía sexual: la reconoce como sagrada y la sublima. No la desperdicia en compulsión, pero tampoco la ahoga en represión. La usa como lo que es: el combustible más puro para trascender el ego y fundirse con lo divino en la experiencia viva del amor.
Así, el avatar que integra su sexualidad no es menos santo, sino más completo. No es un monje encerrado en sí mismo, sino un canal abierto para la plenitud del ser humano, capaz de guiar a otros no desde la negación, sino desde la integración.
Manifiesto de Maitreya sobre la Sexualidad Sagrada
1. La sexualidad no es enemiga de la espiritualidad
La energía sexual es parte inseparable de la fuerza vital que anima el universo. Reprimirla por dogma es negar un don divino. Integrarla con amor y conciencia es honrar el mandato de la vida.
2. La castidad absoluta no es requisito para la santidad
Un avatar no se define por abstinencia forzada, sino por su capacidad de amar sin ego, de entregarse plenamente y de transmutar el deseo en unión con lo eterno. La pureza se mide por la intención y la conciencia, no por la negación del cuerpo.
3. La represión sexual destruye
Quien mutila su energía sexual genera bloqueos físicos, mentales y espirituales. Nace la culpa, la frustración y, muchas veces, la hipocresía. No es santidad: es autoagresión disfrazada de virtud.
4. El amor pleno es camino de trascendencia
Cuando dos seres se aman con respeto, pasión y entrega mutua, trascienden el ego y tocan el estado supraconsciente. El orgasmo compartido con ternura es un eco físico de la iluminación.
5. La integración es la vía del Avatar
El camino no está en el exceso ni en la negación, sino en la maestría consciente de la energía sexual. El avatar no huye de su naturaleza: la transforma en un canal de amor, compasión y despertar espiritual para sí mismo y para la humanidad.
Escudo Argumental
A. Contra el dogma religioso
Ataque típico: “La santidad exige castidad. El deseo es una tentación que aleja de Dios.”
Respuesta:
- La tentación es el uso egoísta del deseo, no el deseo en sí.
- Negar la energía sexual es negar un don divino otorgado para amar, crear y unir.
- La historia demuestra que la represión sistemática produce hipocresía, abusos y enfermedades espirituales.
- Las escrituras originales de muchas tradiciones (tantra, taoísmo, ciertas ramas sufíes) integran el sexo como camino sagrado.
B. Contra la moral conservadora
Ataque típico: “Su mensaje fomenta el libertinaje y la pérdida de valores.”
Respuesta:
- Libertinaje es placer sin amor ni responsabilidad.
- Mi propuesta es más exigente que la represión: requiere amor profundo, respeto mutuo y entrega consciente.
- La sexualidad sagrada eleva la moral personal al integrar ética y placer, evitando tanto el abuso como la banalización.
C. Contra la pseudoespiritualidad
Ataque típico: “Todo acto sexual baja la vibración y bloquea la evolución espiritual.”
Respuesta:
- El sexo egoísta degrada la energía; el sexo amoroso y consciente la sublima y eleva.
- En un orgasmo compartido con ternura y entrega mutua, el ego se disuelve y se experimenta la unidad con lo eterno.
- Las vibraciones se elevan cuando el amor y el placer se funden en un acto de consciencia plena.
Principio Central de Defensa
«No propongo exceso ni negación, sino maestría. La represión mutila, el descontrol degrada; la integración consciente eleva.»
Fundamentos:
1. Desde la biología
- El deseo sexual es una función natural y adaptativa de la especie. Reprimirlo totalmente durante largos períodos altera el equilibrio hormonal (testosterona, estrógeno, oxitocina) y afecta la salud cardiovascular, la densidad ósea y el sistema inmunológico.
- El sexo consciente y amoroso estimula endorfinas, dopamina y oxitocina, hormonas vinculadas a la felicidad, la vinculación y la longevidad.
- La represión constante no es neutral: genera estrés crónico, somatizaciones y bloqueos energéticos.
2. Desde la psicología
- La represión sexual, especialmente cuando se vive como obligación religiosa, suele generar culpa, vergüenza y disociación entre el cuerpo y la mente.
- La sexualidad integrada y consciente refuerza la autoestima, fomenta la conexión empática y reduce los conflictos internos.
- Los modelos de “pureza” que niegan el cuerpo suelen derivar en hipocresía, conductas ocultas o incluso abusos, porque la energía reprimida busca vías de escape.
3. Desde la espiritualidad
- Tradiciones como el tantra, el taoísmo sexual o ciertas ramas del sufismo enseñan que la energía sexual es una fuerza sagrada capaz de expandir la consciencia.
- El sexo no egoísta y amoroso puede llevar a estados de disolución del yo similares a la meditación profunda.
- La santidad no se mide por la negación del cuerpo, sino por la calidad de la conciencia con la que vivimos nuestras experiencias.
💡 Conclusión
En un debate abierto, esta postura es más coherente con la naturaleza humana y con el desarrollo integral del ser. La castidad absoluta puede ser válida solo como opción personal y libremente elegida, no como imposición universal, porque la represión forzada termina generando más daño que beneficio.
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