Debate sobre sueldos municipales, aumento de tasas y el rol de los ciudadanos
El Atlántico – 27 de mayo de 1988
Por RG
La discusión sobre la ética y la moral en la administración pública volvió a instalarse en Mar del Plata tras el debate por el mecanismo para fijar las asignaciones de los secretarios municipales. En un contexto de crisis económica y con la inflación golpeando los bolsillos, el tema del gasto público generaba cuestionamientos: ¿es correcto mantener o aumentar sueldos de altos funcionarios mientras se ajusta en otras áreas y se exige esfuerzo a la ciudadanía?
El presidente del Concejo Deliberante, Elio Aprile, dialogó con El Atlántico sobre este y otros temas vinculados al manejo de la comuna. También respondió a un rumor persistente: la supuesta “primera recaudación” de cada aumento del boleto de colectivo, dividida entre Ejecutivo y Deliberativo. “Si alguien tiene pruebas, que haga la denuncia en Tribunales, no en la calle”, afirmó, negando cualquier práctica de ese tipo.
Sueldos y moral pública
En ese momento, los sueldos de los secretarios municipales equivalían a un promedio de 6.500 australes, con un aumento proyectado del 30% incluido en el presupuesto, lo que los llevaría a cerca de 10.000 australes. A la vez, las tasas municipales podían subir hasta un 40%.
Aprile defendió la medida señalando que no se trataba de un incremento arbitrario, sino de una nivelación por antigüedad entre secretarios. “El sueldo debe evaluarse también por la responsabilidad del cargo y por el hecho de que quien lo ocupa abandona toda otra actividad profesional”, argumentó. Para él, la moralidad no debía medirse solo en cifras, sino por el servicio efectivo que el funcionario brinda a la comunidad.
Transparencia y control ciudadano
El titular del Concejo aseguró que ningún funcionario tiene secretos y que cualquier ciudadano debía poder acceder a información sobre su gestión, viajes, gastos y actividades. “El problema pasa por la inexperiencia en canalizar información”, admitió. También alentó a los medios de comunicación a promover campañas de control y a la sociedad a ejercer su rol fiscalizador.
Cultura institucional y cambio social
Aprile reconoció que persistía en el país un “desprecio por el tiempo ajeno”, fruto de prácticas heredadas de regímenes autoritarios, donde la indiferencia y la falta de compromiso eran estrategias de autoprotección. Si bien admitió que el cambio era lento, sostuvo que la evolución desde 1983 era positiva.
Sobre la democracia, lanzó una advertencia:
“La democracia es un instrumento neutro: puede servir para el bien tanto como para el mal. Como un cuchillo, puede cortar pan o quitar una vida. Depende de cómo la usen los ciudadanos y sus dirigentes”.
Una comuna bajo la lupa
En 1988, la Municipalidad de General Pueyrredón se veía como un “mini-Estado” que concentraba funciones políticas, económicas y sociales claves. El desafío, según la nota, era que las decisiones municipales coincidieran con las necesidades reales de los barrios, gremios, colectivos vecinales y sectores productivos.
La advertencia final de la crónica era clara: el presupuesto local no son simples números fríos, sino la herramienta inmediata para cambiar la realidad de la ciudad. La participación ciudadana en su control determinaría si ese instrumento servía para consolidar un progreso real o quedaba reducido a una mera formalidad administrativa.
✍️ Roberto Gomes (ex jefe de redacción diario El Atlántico MDQ)
Arquitecto, periodista, ambientalista, activador de conciencia urbana.
A Better World, Now Possible!
EcoBuddha Maitreya
©2025. All rights reserved. Conditions for publication of Maitreya Press notes

Deja un comentario