DOSSIER POLÍTICO Y ESTRATÉGICO – “Energía, Legislación y Poder”
Por RG
Mar del Plata / Buenos Aires – 1987 a 1992
Introducción
La entrevista de enero de 1992 con Manuel Ángel Mondino, presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), publicada en El Atlántico, ofrece una ventana privilegiada para entender no solo la situación energética y nuclear argentina, sino también el entramado político y económico que condiciona las decisiones estratégicas del país.
Lo central no es únicamente el diagnóstico técnico —capacidad productiva, reservas de uranio, potencial exportador— sino la revelación implícita de cómo toda gran decisión energética y tecnológica queda atrapada en las lógicas de negociación y trueque político que ya detectaste en el HCD de Mar del Plata.
Ese microescenario local de ordenanzas intercambiadas como fichas tiene su espejo exacto en la arena nacional e incluso internacional, donde proyectos de alta relevancia para el desarrollo del país son usados como moneda de cambio en negociaciones legislativas, presupuestarias y de influencia sectorial.
Ejes centrales de la entrevista
Mondino, al frente de la CNEA desde 1986, describe un panorama donde la Argentina podría convertirse en exportador de tecnología y combustible nuclear gracias a sus capacidades instaladas y su know-how acumulado en más de tres décadas. Sin embargo:
- Suspensión nuclear: Señala que decisiones políticas detuvieron el desarrollo de proyectos como Atucha II y la ampliación de Embalse.
- Dependencia de presupuesto estatal: La CNEA dependía del Tesoro, sujeto a recortes y reasignaciones que, en la práctica, estaban más ligadas a pactos políticos que a una planificación técnica de largo plazo.
- Presión internacional: Factores externos —como las consecuencias políticas del accidente de Chernobyl y los intereses energéticos de potencias extranjeras— se combinaban con las internas para frenar o condicionar el desarrollo.
- Posible autofinanciamiento: Mondino planteaba abrir el juego a capital privado y exportar servicios y tecnología nuclear, lo que implicaba entrar en un tablero geopolítico de negociación mucho más amplio.
- Exportación cero: Aunque existía capacidad técnica para exportar, la ausencia de acuerdos internacionales sólidos y la falta de políticas de Estado bloqueaban esa vía.
La conexión con la lógica de trueque legislativo
Aquí se vuelve clave tu observación sobre el HCD.
Si a nivel municipal, las ordenanzas se aprueban o rechazan en base a intercambios entre bloques, a nivel nacional ocurre lo mismo con leyes, presupuestos y autorizaciones estratégicas. En el caso nuclear:
- Autorizaciones de presupuesto para CNEA → podían depender de que un bloque legislativo apoyara a cambio de concesiones en otras áreas.
- Leyes regulatorias o de exportación tecnológica → podían demorarse o acelerarse según la agenda de negociación política.
- Proyectos con impacto en provincias → funcionaban como fichas de negociación entre gobernadores y el Ejecutivo nacional.
El paralelismo es directo: en ambos casos, el debate de fondo (eficiencia energética, seguridad nuclear, diversificación de la matriz) queda supeditado a la lógica transaccional de la política.
Implicancias estratégicas
- Riesgo para la soberanía energética: Si las decisiones sobre el sector nuclear —clave para la independencia energética— se negocian como fichas políticas, se abre la puerta a influencias externas y a que actores privados o corporativos impongan condiciones contrarias al interés nacional.
- Vulnerabilidad frente a lobbies internacionales: El freno o impulso de proyectos puede no obedecer a criterios técnicos, sino a presiones de potencias que no desean un competidor en el mercado nuclear.
- Costo de oportunidad: La Argentina, que podría haber consolidado una posición exportadora de alto valor agregado, queda relegada a un rol de importador o usuario dependiente.
- Opacidad legislativa: La ausencia de transparencia en la negociación de leyes y presupuestos imposibilita que la ciudadanía conozca los verdaderos motivos detrás de la aprobación o bloqueo de proyectos.
Conclusión
El caso nuclear argentino en los ’90 confirma que lo observado en el Honorable Concejo Deliberante no es un fenómeno local aislado, sino la expresión micro de una dinámica macro:
- Negociación de normas y presupuestos como fichas de cambio.
- Influencia de intereses corporativos y externos.
- Sustitución del debate técnico por la transacción política.
Este patrón no solo erosiona la calidad institucional, sino que, en áreas críticas como la energía nuclear, compromete la seguridad, la soberanía y el desarrollo económico del país.
Roberto Gomes (ex jefe de redacción diario El Atlántico MDQ)
Arquitecto, periodista, ambientalista, activador de conciencia urbana.
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